Aferrada a su móvil, con el pulso desbocado y todavía sintiendo el roce de Paúl como si le hubieran encendido un cerillo sobre la piel, Violeta tomó una distancia prudente de él. Necesitaba alejarse lo suficiente para llamar al abogado sin que aquel hombre que, a veces parecía tener sentidos agudos, pudiera escuchar su conversación. Mientras se alejaba, contempló el anillo improvisado en su anular, sintiendo que pesaba y resaltaba a kilómetros de distancia; sin embargo, no le disgustaba. Exhaló con fuerza y marcó rápidamente el número de Cárdenas. Al otro lado de la ciudad, en la oficina principal del bufete dentro del corporativo de La Roseta, el abogado vio el número privado de Violeta. Atendió al segundo repique y activó el altavoz por costumbre mientras revisaba una pila de expedientes. Frente a él, poniéndose al día con todos los asuntos legales tras su ausencia, se hallaba Jazmín. —Señorita Violeta, dígame —saludó el abogado. —Tengo noticias, licenciado —anunció Violeta, f
Last Updated : 2026-10-26 Read more