El sol de la mañana irrumpió con todo su esplendor a través de la ventana sin cortinas, inundando la pequeña habitación. Los rayos dorados daban directamente en el rostro de Violeta, por lo que, cada vez se hacía más insoportable el calor y la luz. Con un quejido somnoliento, se giró en la cama individual dándole la espalda al ventanal, e instintivamente entreabrió los ojos. Lo primero que distinguió fue la lámpara sobre la mesita de noche, aquella de pantalla floral que ella misma había pintado a mano, luego, como si todavía no procesara la información, su mirada atravesó la puerta corrediza abierta que separaba los espacios. Ahí, desde la cama, alcanzó a ver la esquina del sofá azul de la salita y apenas asomándose, la frente y el cabello castaño de Paúl, recostado en uno de los cojines fucsia. Fue entonces que Violeta se espabiló de repente, cayendo en cuenta que había amanecido en el anexo de la pastelería. Ella se incorporó de un respingo, apartando las sábanas de una patada p
Last Updated : 2026-10-14 Read more