공유

Capitulo quatro

작가: Bethel
last update 게시일: 2026-09-14 18:18:27

Las sábanas blancas y crujientes se sentían extrañas contra mi piel, su suavidad contrastaba fuertemente con la angustia de mi corazón. Los días se habían desvanecido en una bruma tenue desde que los guardias me escoltaron al palacio. No había visto a Nathan, ni una sola vez. Mis aposentos eran lujosos, sin duda, pero también una jaula. Comía sola, dormía sola, me preparaba sola. Mis únicos compañeros eran los silenciosos sirvientes que me traían la comida y la constante y persistente duda que me carcomía por dentro. ¿Así viviría una futura Luna? ¿Contenida, invisible, inaudible?

Entonces, llegó la mañana de la ceremonia.

Un torbellino de actividad inundó mi habitación. Los sirvientes se afanaban, sus dedos revoloteaban sobre mí como mariposas. Hablaban en suaves murmullos, sus palabras de afirmación se sentían distantes, irreales. Mientras me ayudaban a ponerme el vestido elegido especialmente para la ocasión, me vislumbré en el espejo ornamentado. Sedas del color de la luz de la luna caían a mi alrededor, bordadas con hilos plateados que brillaban como estrellas. Mi reflejo, normalmente fuente de inseguridad, me devolvía la mirada con una gracia inesperada.

Esto era diferente. Esta no era la Elara que se escondía en las sombras, la que siempre sentía demasiado, demasiado simple. Por primera vez, me sentí… vista. Elegida. Los susurros de mi madre, las burlas de Isabella, parecieron desvanecerse en un eco lejano. Yo era la futura Luna. Nathan me había elegido.

Una oleada de esperanza, brillante y frágil, floreció en mi pecho.

Cuando llegó el momento, caminé. El gran salón se extendía ante mí, un mar de rostros que se fundían en un murmullo expectante. Todos los lobos de la Manada Goldstone parecían estar allí, sus ojos siguiendo cada uno de mis pasos. El orgullo me invadió, una ola tan fuerte que casi me hizo llorar. Yo no era la loba que todos ignoraban. Yo era el centro, la que esperaban.

Entonces lo vi. Nathan. Se quedó de pie junto al altar, con la mirada fija en mí, una leve sonrisa cómplice asomando en sus labios. Contuve la respiración. Era aún más magnífico de lo que recordaba; sus pieles ceremoniales acentuaban sus anchos hombros, su mirada era intensa e inquebrantable. Este era el momento. Este era el momento con el que había soñado, la confirmación que había anhelado toda mi vida.

Me encontró a mitad del pasillo, extendiendo su mano hacia la mía. Mis dedos temblaron al rozar los suyos; una chispa, no del vínculo de pareja, sino de pura felicidad, se encendió en mi interior. Su agarre era firme, cálido y completamente reconfortante. Me apretó la mano, una promesa silenciosa, y me condujo al altar.

Los ancianos de la manada comenzaron sus cánticos, palabras ancestrales que tejían un tapiz de tradición y poder. El aire vibraba de expectación. Nathan estaba a mi lado, su presencia un ancla reconfortante. Lo miré, con el corazón rebosante de emoción. Sonrió, una sonrisa genuina y cálida que le llegaba a los ojos, y supe, de verdad supe, que esto era real. Después de años de sentirme rechazada, por fin había encontrado a alguien que me elegía. Alguien que me veía, que me veía de verdad.

«Nos hemos reunido hoy aquí», resonó la voz del Anciano Alfa, haciendo eco en el salón, «para presenciar la sagrada unión del Príncipe Nathan Pierce y Elara Morgan, dos almas destinadas por la Diosa de la Luna…»

Contuve la respiración, esperando las palabras clave, el momento en que nuestras manos se unirían, la culminación del ritual. Imaginé nuestro vínculo, la oleada de poder, la sensación de plenitud de la que todos hablaban.

Pero antes de que el Anciano pudiera terminar, Nathan se apartó.

Mi mano, aferrada a la suya hacía apenas unos instantes, solo encontró el vacío. La sonrisa que había observado con tanta atención desapareció de su rostro, reemplazada por una mueca extraña y conflictiva. La confusión se extendió entre la multitud, un murmullo silencioso se convirtió en susurros. Mi momento perfecto, mi sueño, comenzó a desmoronarse.

Se me encogió el corazón. ¿Qué estaba pasando? ¿Había hecho algo mal? ¿Mi vestido no era el adecuado? Mi mente se aceleró, buscando una explicación, una razón. Me volví hacia él, con la mirada suplicante.

—Nathan —susurré, mi voz apenas audible por encima del creciente murmullo de la manada—. ¿Qué…?

No me miró. Su mirada estaba fija en la multitud, luego en donde estaba sentado su padre, el Alfa Sebastián. El rostro del Alfa Sebastián reflejaba una mezcla de sorpresa e ira.

El Anciano dejó de recitar sus cánticos, frunció el ceño y su voz se desvaneció en un silencio incierto. Sentí que todas las miradas en el vasto salón estaban ahora fijas en Nathan.

Nathan respiró hondo, expandiendo su pecho, y luego exhaló lentamente. Apretó la mandíbula. Finalmente se giró, sus ojos se encontraron brevemente con los míos, pero eran fríos, distantes, desprovistos de la calidez que había visto momentos antes.

—No puedo —declaró, su voz resonando en el pasillo repentinamente silencioso, cada palabra un golpe mortal a mi frágil esperanza—, no puedo aceptar a Elara Morgan como mi Luna.

Se me cortó la respiración. Estaba mintiendo. Lo sabía. El vínculo… estaba ahí. Se sentía como un leve zumbido, una atracción lejana, no tan fuerte como había imaginado, pero estaba presente y lo había sentido.

Agitó la mano, desestimándome, desestimándolo todo. —La ceremonia queda anulada.

El pasillo estalló. Gritos de indignación, alaridos de confusión, jadeos de incredulidad. Me quedé allí, completamente sola, en el centro de este cataclismo, congelada en el sitio. Los vítores que me habían recibido momentos antes se habían convertido en un rugido de asombro. Todas esas miradas, que antes habían reflejado admiración, ahora ardían de lástima, confusión o, peor aún, acusación.

Sentí una opresión en el pecho, un dolor punzante brotando tras mis costillas. No era solo vergüenza; Fue una herida más profunda, una violación de algo sagrado en mi interior. No se trataba solo de una ruptura; era una denuncia pública, un desgarro ritual de mi alma.

Nathan retrocedió un paso, aumentando la distancia entre nosotros. No me miró de nuevo. Simplemente se dirigió a la multitud, con la postura rígida, el rostro impasible. No era lo suficientemente buena. No era suficiente para él.

Las lágrimas brotaron, calientes y punzantes, empañando los rostros de la multitud atónita. Mi visión se nubló. El hermoso vestido color luna se sentía como un sudario. El sueño, tan vívido hacía apenas unos instantes, se hizo añicos en un millón de fragmentos afilados.

Escuché vagamente que alguien se acercaba, el susurro de la voz de un sirviente. Unas manos fuertes me tomaron suavemente del brazo, guiándome, alejándome del altar, lejos de Nathan, lejos de los cientos de ojos que me juzgaban. No me resistí. No pude. Sentía las piernas como plomo, el corazón me dolía profundamente. Solo podía sentir el vacío que resonaba donde había estado su mano, y la fría y dura realidad de sus palabras.

No podía aceptarme. Como su Luna. Como su compañera. Como nada.

이 작품을 무료로 읽으실 수 있습니다
QR 코드를 스캔하여 앱을 다운로드하세요

최신 챕터

  • La Compañera Rechazada de Talla Grande   Nota de la autora

    ¡Hola a todos!¡Cuánto tiempo!Así que quiero saber de ustedes.¿Qué les pareció esta historia?¿Quiénes son sus personajes favoritos y por qué?¿Alguna predicción para el próximo episodio?¿Alguna predicción para el libro?Por favor, comenten en cada capítulo que lean. Sus comentarios me motivan y me alegran el día.También voten por este libro con gemas y compártanlo con sus amigos.Quiero publicar más versiones traducidas de este libro.¿En qué idioma les gustaría ver la próxima traducción?Déjenme saber en los comentarios.¡Besos! 💕☺️

  • La Compañera Rechazada de Talla Grande   Author Note

    Necesito un favor de todos ustedes, queridos lectores.Necesito comentarios, que compartan mi historia y diamantes.Si recibo muchos comentarios, que la compartan, reseñas y diamantes, mi historia tendrá más posibilidades de llegar a más lectores.Por favor, hagan lo posible por ayudarme.Gracias.

  • La Compañera Rechazada de Talla Grande   112

    Punto de vista de Elara La luz de la mañana era como una cuchilla implacable que atravesaba las pesadas cortinas de terciopelo de la habitación de Elias. Me moví, mi cuerpo dolía con un leve y agradable zumbido que me recordaba cada promesa que me había susurrado al oído horas antes. A mi lado, Elias ya estaba despierto, apoyado sobre un codo, sus ojos recorriendo la línea de mi hombro con una mirada de aterradora intensidad. "Estás pensando otra vez", murmuró, con la voz ronca por el sueño. "Puedo oír cómo se acelera tu corazón. Para." Me giré boca arriba, mirando las tallas ornamentadas del techo. "No puedo parar, Elias. Goldstone está sangrando. Si no hacemos algo, la manada se va a desmoronar. Las líneas de suministro están fallando, los rangos inferiores se están amotinando y el consejo los rodea como buitres. Tenemos que salvarlos." La expresión de Elias se endureció al instante. Se incorporó, con las sábanas amontonadas alrededor de su cintura y la espalda musculosa rígida.

  • La Compañera Rechazada de Talla Grande   111

    Punto de vista de EliasRecorrí el largo del solárium, mis botas resonando rítmicamente contra el suelo de piedra. El fuego de la chimenea se había reducido a brasas incandescentes, proyectando largas y distorsionadas sombras sobre los tapices. Miré hacia las pesadas puertas de roble de nuestras habitaciones privadas por centésima vez.Vacías.Elara no estaba. Dirigí mi mirada hacia la esquina donde Frey solía merodear, silencioso y vigilante, pero la sombra estaba vacía. Ambos se habían ido."Cálmate", susurré a la habitación vacía, apretando los puños a mis costados. "Ella solo... necesitaba aire. No se iría así como así después de todo esto".Mi lobo se agitaba dentro de mi pecho, un peso inquieto y gruñón. Su aroma —sándalo y aire invernal— era tenue, desvaneciéndose de las sábanas. Revisé el armario; su capa había desaparecido. Revisé el armero; Sus dagas gemelas habían desaparecido.—Maldita sea, Elara —siseé, apoyando la frente en la fría piedra del marco de la ventana—.Esperé

  • La Compañera Rechazada de Talla Grande   110

    Punto de vista de NathanEl pesado cristal del vaso se sentía como plomo en mi mano. Contemplé las profundidades ámbar de la cerveza; el aroma a grano fermentado no lograba acallar el estruendo de voces que resonaban por las calles de Goldstone. Los rumores eran un peso físico que me oprimía el pecho hasta casi dejarme sin aliento.*El niño no es tuyo.**Isabella es una impostora.*Di un largo trago que me quemó la garganta. Intenté convencerme de que todo era propaganda de la rama Beta, una desesperada lucha por el trono durante la rebelión, pero los susurros tenían un filo de verdad que destrozó mi negación. Se sentía demasiado real. La forma en que había evitado al médico de la manada, la forma en que su olor no había cambiado como debería el de una loba preñada. Cerré los ojos, inclinando la cabeza hacia atrás, esperando que el alcohol adormeciera la traición.Un leve movimiento captó mi mirada.Me tensé, con el vaso cerca de mis labios. Se suponía que mi alcoba era segura, custod

  • La Compañera Rechazada de Talla Grande   109

    Punto de vista de ElaraEl suelo del bosque era una maraña de hojas húmedas y raíces enredadas mientras luchaba por seguir el ritmo de Elias. Me ardían los pulmones, pero el dolor físico era una distracción bienvenida del vacío en mi pecho. A cada paso, mi mente volvía a los muros de piedra gris de la cabaña, al olor del hogar y a la vida que había conocido desde niña.—Basta, Elara —dijo Elias, su voz resonando por encima del fuerte golpeteo de nuestras botas. No se giró, concentrado por completo en el sendero—. No mires atrás. Lo estás haciendo otra vez.—No puedo evitarlo —susurré, tropezando con una raíz que sobresalía. Me apoyé en el tronco de un árbol, clavando los dedos en la áspera corteza—. Es mi hogar, Elias. Todo lo que conozco está ahí.Se detuvo entonces, volviéndose para mirarme. Sus ojos eran duros, carentes de la compasión que anhelaba. ¿En serio? ¿O es solo el lugar donde eras sirviente? ¿Un fantasma? Me has contado mil veces cómo soñabas con el mundo más allá de la f

더보기
좋은 소설을 무료로 찾아 읽어보세요
GoodNovel 앱에서 수많은 인기 소설을 무료로 즐기세요! 마음에 드는 작품을 다운로드하고, 언제 어디서나 편하게 읽을 수 있습니다
앱에서 작품을 무료로 읽어보세요
앱에서 읽으려면 QR 코드를 스캔하세요.
DMCA.com Protection Status