Claire cerró la ventana despacio, deslizando el pestillo con dedos entumecidos. El aire de la mañana se quedó atrapado con ella, pero necesitaba algo mejor que una brisa envenenada por la presencia de sus carceleros. Dos guardias hacían su ronda en el patio trasero, un recordatorio constante de que la libertad no era una opción.Durante el resto del día, se dedicó a escuchar la anatomía de la casa desde su celda. Puertas abriéndose y cerrándose con arrogancia. Voces amortiguadas por la madera y el yeso. Pasos apresurados sobre las alfombras. El sonido distante y pulcro de la vajilla de porcelana chocando en el piso inferior. A media mañana, el roce de unos zapatos se detuvo frente a su habitación y alguien dejó una bandeja en el suelo.Claire esperó varios minutos, con la respiración contenida, antes de atreverse a abrir. Había café, pan tostado, un plato con fruta picada y huevos. Lo arrastró hacia el interior y se sentó en el borde de la cama, pero su mirada se quedó
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-08 Mehr lesen