—Eres mi único lugar seguro, Herodes.Las palabras de Gala permanecieron suspendidas entre ambos, cálidas y vulnerables, mientras sus brazos seguían rodeándole el cuerpo. Herodes bajó lentamente la mirada hacia ella, sorprendido por la naturalidad con la que se había refugiado en su pecho, sin pedir permiso ni intentar disimular el temblor que todavía le recorría los dedos.Durante unos segundos, no supo qué responder. Había pasado años construyendo una muralla alrededor de sí mismo, convencido de que ninguna persona tendría suficiente poder para alterar su serenidad, y ahora aquella mujer conseguía derribar sus defensas con una frase pronunciada en voz baja.Gala levantó el rostro para observarlo. Sus ojos grises buscaron los de él con una mezcla de cansancio y confianza que le apretó el pecho. Herodes le apartó un mechón rubio de la mejilla, deslizando los dedos con una delicadeza que contrastaba con la tensión de su mandíbula.Ella percibió el gesto y también la forma en que él seg
Last Updated : 2026-10-17 Read more