A pesar de la noche pesada que había pasado, me presenté temprano en la oficina. Me refugié en el trabajo con la determinación de siempre, rodeada de planos, gráficos y el equipo de análisis que ahora coordinaba. Trabajar era el único terreno donde me sentía en control, donde los prejuicios de la alta sociedad no tenían espacio para tocarme.A mitad de la mañana, mientras revisaba unos cuadros de proyección sobre la mesa central del área ejecutiva, escuché el eco de unos tacones aproximándose. Alexandra apareció luciendo un conjunto impecable, sosteniendo dos vasos de café en la mano y luciendo esa amplia sonrisa amigable que intentaba venderme desde hacía días.—Hola, Ann —dijo con voz dulzona, dejando uno de los vasos sobre mi escritorio—. Vi a todo tu equipo tan concentrado que pensé en traerte un detalle. ¿Cómo amaneciste después de la gala de anoche?—Bien, gracias —respondí secamente, manteniendo la vista fija en mis documentos.Alexandra no se dio por aludida. Se apoyó con deli
Última actualización : 2026-09-14 Leer más