En la voz de Mauro La resaca de la humillación de anoche aún me quemaba el pecho cuando crucé las puertas de cristal del piso ejecutivo. Ann se había quedado en la Villa Mary, recuperándose del colapso emocional que esa manada de buitres le había provocado en los jardines del club. Yo, en cambio, tenía una cita con la jauría. La convocatoria a la reunión extraordinaria del consejo de administración había llegado a las seis de la mañana, firmada por mi padre. Al entrar a la sala de juntas, el ambiente era glacial. La enorme mesa de caoba estaba rodeada por los doce miembros principales del directorio, mi padre presidiendo en la cabecera con el rostro endurecido, y a su lado, impecable, vestida con un sastre blanco que simulaba una pulcritud casi angelical, Alexandra. No me senté. Me quedé de pie al final de la mesa, apoyando los puños sobre la madera y devolviéndole la mirada a cada uno de los ejecutivos. —Buenos días —dije con un tono helado que cortaba el aire—. Supongo que este c
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-09-19 อ่านเพิ่มเติม