Salió, dejando la puerta todavía a medio abrir. Me quedé de rodillas, temblando, el coño latiéndome, oyéndolo elogiar el vestido de mi hermana en la habitación de al lado. Las mismas manos que acababan de sujetarme la cabeza abajo ahora le ajustaban el tirante del vestido. La misma polla que acababa de usarme la garganta iba a estar dentro de ella más tarde esta noche si ella se lo permitía.La odiaba por ello. Me odiaba más a mí.Cuando por fin volvió, Mia seguía en el dormitorio, charlando por teléfono con su dama de honor. Ronan cerró la puerta del baño esta vez, echó el cerrojo y me miró como si poseyera cada centímetro asqueroso.—Levántate. Date la vuelta. Manos en el lavabo.Obedecí. El espejo lo mostraba todo: el maquillaje corrido, las marcas rojas de la garganta, cómo el vestido lo seguía teniendo subido de cuando me había dejado caer de rodillas. Me subió la tela más, me apartó las bragas empapadas a un lado y me arrastró dos dedos por el desastre entre las piernas.—Joder.
Last Updated : 2026-10-08 Read more