Sonrió, lento y malvado, y añadió un tercer dedo. El estirón ardió de la mejor forma. El pulgar me apretó más fuerte en el clítoris, frotando círculos apretados, y la presión dentro de mí se enroscó más y más hasta que se partió.Me corrí con un grito roto, el coño contrayéndoseme con fuerza alrededor de sus dedos, la humedad derramándose sobre su mano. Me trabajó a través de ello, implacable, hasta que daba tics y jadeaba e intentaba retorcerse lejos de la hipersensibilidad. Solo entonces se aflojó los dedos. Estaban brillantes hasta los nudillos. Se los llevó a mi boca.—Límpialos.Abrí. El sabor de mí misma me pegó en la lengua: salado, almizclado, asqueroso. Le chupé los dedos limpios mientras miraba, los ojos entornados, el pecho subiendo y bajando con fuerza.Cuando los liberó por fin me besó. No fue suave. Fue hambriento, de reclamo, todo lengua y dientes. Podía saborearme en su boca. Su polla se arrastró pesada contra mi estómago, dejándome una mancha de líquido preseminal. Ba
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-23 Mehr lesen