(POV: IVY)—Sácamelo —le pedí, con la voz ya rota de antes de empezar.—No.Me metí en ese cuarto porque no tenía dónde más meterme, y él se puso detrás y cerró con el talón.Allí no había nada más que abrigos.El de Ophelia, negro, con el forro de seda. El de Diane, con el chal doblado encima de la manga. Media docena de sacos de hombre colgados por el cuello, igual que en una carnicería. —Sácamelo, Rocco… Te lo estoy pidiendo por favor.—Eso no es lo que me estás pidiendo. —Se quedó contra esa puerta, sin acercarse, y bajó la voz—. Dime dónde lo tienes.—Tú sabes dónde lo tengo.—Dímelo tú.—¡Adentro! —siseé, y le empujé el pecho con la mano abierta sin moverlo un centímetro—. Lo tengo adentro. Tu juguete, metido en el coño de tu mujer, en mitad de la fiesta de tu hijo. ¿Ya estás contento?Lo puso al mínimo.Me salió un gemido fuerte contra el abrigo de esa señora y me tapé la boca con el dorso de la mano.—Más bajo —murmuró, sin despegarse del marco—. Que el cuarteto no tapa tanto
Last Updated : 2026-09-28 Read more