La noche se había instalado sobre el Palacio de los Vientos como un manto de terciopelo negro, salpicado de estrellas que brillaban con una intensidad que solo se veía en los cielos limpios de las islas. El mar, abajo, seguía su eterno vaivén, y el viento, ese viento que daba nombre al palacio, susurraba entre las torres con un lamento suave.Todos dormían.Valeria, en su suite, con la mano sobre el vientre y el retrato de Sofía aún grabado en su memoria.La reina Margarita, en sus aposentos, con el corazón lleno de esperanza y de preocupación a partes iguales.El rey Alejandro, en su habitación adaptada, con el peso de los años y de las pérdidas sobre los hombros.Amelia, en su cuarto de niña que ya no era tan niña, soñando con primos y jardines.E Isabel...Isabel permanecía despierta, como siempre. En su habitación, vestida aún de negro, miraba por la ventana sin ver nada. Sus pensamientos eran un torbellino de emociones que no se atrevía a nombrar. Celos. Resentimiento. Miedo. Y a
Last Updated : 2026-10-23 Read more