Célia El temblor en mí no se ha apaciguado aún. Es como un eco lejano y dulce, una vibración que recorre cada vena, cada nervio. Su peso sobre mí es un ancla, un territorio conocido. Soy líquida y abierta, ofrecida a la lentitud que sucede a la tempestad. Léon no se retira. Permanece en mí, colmado, la frente contra la mía. Su aliento es profundo, caliente sobre mi rostro. Deposita un beso, suave como una brisa, sobre mi párpado, luego sobre el otro. — ¿Ves? murmura, la voz un poco ronca, esto es lo que es, estar saciado y hambriento al mismo tiempo. Se retira finalmente, con una lentitud exquisita que me hace estremecer. Pero no se aleja. Rueda sobre el costado, se apoya en un codo, y su mirada recorre mi cuerpo como si lo redescubriera. El fuego crepita, proyectando sombras movedizas sobre su piel, sobre la mía. Su mano se eleva. No se precipita. Planea un instante, luego se posa sobre mi esternón, plana. El calor de su palma parece irradiar hasta mis huesos. — Eres tan bella
Last Updated : 2026-10-11 Read more