La boca del cañón de la Glock de Valeria estaba a menos de un centímetro de la frente de Arthur Sterling. El metal estaba frío, pero los ojos de la Agente V ardían con la promesa de una muerte inmediata.En el centro del inmenso salón del ático, las cenizas del contrato del Cónclave aún humeaban sobre la mesa de caoba.Sterling no parpadeó. No levantó las manos en señal de rendición, ni su respiración se aceleró. En cambio, esbozó una sonrisa que no llegó a sus gélidos ojos azules.—Esa es exactamente la reacción que los perfiles psicológicos predecían —murmuró Sterling, acomodándose los puños de su impecable camisa de seda—. Eres un animal salvaje, Valeria. Y tú, Dante, eres un rey demasiado orgulloso para aceptar una correa. Pero ambos olvidan la regla de oro de esta ciudad.—Ilumínanos, Arthur —siseó Dante, sin apartar la mirada de las sombras del salón, sus instintos gritándole que algo andaba terriblemente mal.—En Las Vegas, la casa siempre gana —respondió Sterling.El británico
最終更新日 : 2026-10-22 続きを読む