Me quedé pensativa por lo que había escuchado, pero no era buena idea preguntar. Él había respetado mi decisión de no contarle nada sobre mi pasado; no tenía derecho de preguntarle nada. Era mejor así. Minutos después, Mateo salió de la bodega. Su expresión era tranquila, como si no pasara nada, con una sonrisa bien disimulada, pero sus ojos lo delataban. —Listo, Valeria. Perdón por la demora, veo que ya terminaste —me dijo un poco nervioso. —Sí, ya terminé. Ya casi es hora de la salida —le dije con una sonrisa. —Sí, ya casi salimos. Por cierto... estuve pensando mucho en nuestra cena de anoche. Fue una velada maravillosa, Valeria. Al recordarlo, sentí un cálido sonrojo en mis mejillas, y más aún el tierno beso en la mejilla que me había dado. —Para mí también lo fue, Mateo —confesé con sinceridad. —Me alegra saber que te gustó. A ver, ¿qué día volvemos a salir? —Claro, Mateo. Pasó la tarde volando, y en cuanto llegó la hora de la salida, me puse mi suéter, ya que la frescur
Dernière mise à jour : 2026-10-26 Read More