Al llegar a la mansión, me bajé del auto. Damián venía detrás de mí, pero lo que más deseaba era entrar a mi habitación y meterme a bañar. Me sentía tan cansada, ya que escuchar esas palabras de Damián y su madre me hacían comprender que todo esto era una locura; además, tendría que obedecerlos. No lo podía creer, me dolía la cabeza con solo pensarlo. Entré a la ducha para relajarme y por fin me quité todo lo que me estorbaba. Estaba en la tina cuando, sin aviso, la puerta del baño se abrió de golpe. Era Damián. —Valeria, te necesito en la sala ahora mismo. —¡Estás loco! —grité asustada—. Oye, me estoy bañando, ¿podrías tocar antes de entrar? —Claro que no. ¿Por qué tendría que pedir permiso? Todo me pertenece y tú estás en mi casa. —Lo sé, pero estás violando mi privacidad. —¿Tu privacidad? Por favor, Valeria, no me hagas reír, inventa otra cosa. Conmigo no tienes nada que sea solo tuyo; mientras lleves mi apellido, no tienes derecho a guardarte nada para ti. Además, no te preo
Last Updated : 2026-09-17 Read more