Apretando los puños a los lados, con los nudillos tornándose blancos por la brutal contención a la que sometía a su propio cuerpo, Oruk libró una batalla encarnizada y desesperada contra la tentación. Se debatía en una agonía silenciosa, luchando por mantener la distancia sagrada que su estricto código de guerrero y su devoción inquebrantable le imponían. Su pecho amplio, libre al fin del peso de la armadura pero oprimido por la tormenta de su interior, subía y bajaba con una violencia rítmica, agitado por una respiración que se volvía cada vez más difusa. Con la voz quebrada, convulsa y áspera por el esfuerzo de reprimir el fuego que amenazaba con devorarlo, habló entrecortadamente, temiendo que el solo aliento de sus palabras rompiera el delicado equilibrio entre los dos: —Señora... yo no puedo compararme con su divinidad —musitó, con una voz que era casi una súplica de cordura en medio del abismo—. Si es su deseo tocarme, puede hacerlo; yo le pertenezco por entero. Mi vida, mi f
Last Updated : 2026-10-03 Read more