La calidez del sol primigenio y la bruma etérea que envolvía a Asis se disolvieron en un pestañeo, dejando tras de sí un vacío helado y una punzada punzante detrás de mis ojos. Cuando la penumbra finalmente abandonó mi mente, no me encontraba sobre el suelo de piedra de la tumba vacía ni rodeada por las profundidades abismales de las ruinas bajo tierra. Estaba sentada en una silla táctica de campo, reclinada ligeramente hacia atrás, dentro de una carpa modular de alta tecnología, perfectamente equipada con consolas de soporte vital, suministros y monitores biométricos encendidos. El olor a yeso y polvo milenario había sido reemplazado por el aroma a aire filtrado, lona sintética y café recién preparado. A unos metros de mí, Adrian ajustaba los tensores exteriores y el sellado electromagnético de la entrada de la tienda, moviéndose con la soltura de un soldado acostumbrado a levantar campamentos en zonas de combate. Noah, por su parte, estaba parado a mi lado, examinando con expre
Última actualización : 2026-09-16 Leer más