El vuelo a bordo de la cápsula de camuflaje subatmosférica fue largo, tenso y silencioso. El módulo atravesó el globo a baja altitud para eludir las barredoras satelitales que la Flota ya desplegaba sobre la órbita terrestre. Desde las diminutas ventanillas reforzadas, vi pasar la silueta luminosa de varias metrópolis humanas modernizadas: densas urbes de titanio y cristal que se alzaban contra la noche, atestadas de torres de transmisión e imponentes balizas del Consejo Interestelar. Saber que en cualquiera de esas ciudades podían habitar seres inmortales camuflados entre la multitud, ajenos al paso de los siglos, volvía la travesía aún más inquietante.Al internarnos en el hemisferio occidental, la cápsula descendió sobre el denso manto verde de la selva mexicana. Noah logró aterrizar la nave en una hondonada oculta por la vegetación tropical, un dosel frondoso de árboles milenarios que proporcionaba un bloqueo térmico y visual natural. Allí, entre el susurro de la fauna nocturna y
Última actualización : 2026-09-17 Leer más