El recuerdo emergió con la nitidez de una cicatriz antigua. Ocurrió tres años atrás, el día en que pisé por primera vez La Rosa de los Vientos.El aire de la bahía de atracadero olía a combustible ionizado, lubricante industrial y metal caliente. Yo bajé de la nave de transporte comercial a tropezones, con los ojos bien abiertos y una emoción desbordante quemándome en el pecho. Llevaba mi pesado morral militar colgado al hombro y la certeza ciega de que finalmente estaba a punto de empezar a construir mi propio destino. A mi lado, Cassian caminaba con la misma sonrisa entusiasta, ajustándose la correa de su bolso mientras me daba un leve empujón juguetón en el brazo. Un par de metros atrás, Noah descendía a paso lento, renegando entre dientes mientras se encargaba de coordinar el desembarque y la documentación de la carga.—¡Es enorme, Cass! —le dije en un murmullo fascinado, contemplando la arquitectura colosal del vestíbulo de la estación.—Es nuestro nuevo hogar, Cor —respondió él,
Terakhir Diperbarui : 2026-09-14 Baca selengkapnya