CAPÍTULO 13 La noche antes de una cacería nadie duerme. Nos dieron cuchillos reales. No de práctica, de verdad. Acero negro, filo que corta con solo mirarlo. Cuando el Sargento puso uno en mi mano temblorosa, sentí que pesaba el doble que un rifle. "Si lo pierden, lo pagan con sangre. Si lo usan contra otro recluta, los expulso. Si se cortan por pendejos, no lloren," dijo. Todos estábamos en el hangar, sentados en el suelo, afilando nuestros cuchillos. Era un ritual. Las luces bajas. Afuera llovía muy fuerte contra el techo de metal. Mi papá llegaría mañana a las 8 AM a la torre de observación. Con otros 5 generales. A vernos cazar. Jana estaba a mi lado, afilando su cuchillo perfecto, sin decir nada desde lo de la carta. Yo tampoco le hablaba. Estábamos juntas pero rotas otra vez. A las 9 PM Kael entró al hangar. No con uniforme de gala, con ropa de lluvia. Mojado. "¡Atención!" gritó el Sargento. Todos nos paramos, con cuchillo en mano. "Descansen. Mañana mueren si siguen
Last Updated : 2026-09-17 Read more