LOGINCAPÍTULO 15
La enfermería olía a alcohol y a sangre de titán. A Jana le pusieron 4 puntos en la frente por el golpe contra el árbol. A mí me vendaron la rodilla que se me dobló en el lodo. Estábamos en camillas pegadas, todavía con el uniforme sucio de la cacería. — Te dijo bien — me susurró Jana, con la frente vendada —. Nuestro papá te dijo bien, Elara. Enfrente de todos. — Creo que me golpeé la cabeza más fuerte que tú. Nos reímos, pero nos dolía. Éramos las únicas heridas de la cacería y al mismo tiempo las únicas que habían matado un titán en manada. A las 10 PM apagaron las luces. Hora de silencio. Los demás reclutas ya dormían en el barracón. La puerta de la enfermería se abrió despacio. Era Kael. Sin armadura, solo con playera negra y su rifle colgado. Los capitanes no pueden entrar a la enfermería de novatas de noche. — Reclutas Voss — dijo en voz baja. Las dos intentamos sentarnos firmes. — Descansen — se acercó primero a la camilla de Jana —. ¿La cabeza? — Bien, Capitán. Gracias por sacarnos del bosque. Kael asintió. Luego vino a mi camilla. Se quedó mirando mi rodilla vendada. — Te dije que usaras el peso del cuerpo, no la pierna, Elara. Por eso te caíste. — Lo hice. Fue el lodo... — El lodo no es excusa. Su voz era de Capitán otra vez, dura. Pero se agachó y agarró una gasa con alcohol de la mesita. — Tienes sangre seca. Te vas a infectar. Me agarró la mano. Me tenía las uñas llenas de sangre negra del titán. Me empezó a limpiar, fuerte. Me ardía. Jana nos vio y al instante se hizo la dormida. Se giró para el otro lado, pero con una sonrisita. Kael bajó la voz para que solo yo lo escuchara. — Te pusiste entre un clase 3 y tu hermana sin rifle. ¿En qué estabas pensando? — En que es mi hermana. Tú dijiste manada. Que nadie caza solo. Se quedó callado. Seguía limpiándome la mano, despacio ahora. — Tu papá nunca dice bien, Elara — me dijo bajito, sin mirarme —. Si te dijo bien hoy, mañana te va a exigir el doble. Así son los Generales Voss. — ¿Tú cómo sabes cómo es? — Porque entrené con él. — Por fin me miró. Estábamos a 20 centímetros. Podía oler a lluvia y a pólvora —. Y porque tú eres igual de terca que él. Nos quedamos así. Su mano agarrando la mía con la gasa manchada de sangre. Mi rodilla vendada. Su respiración todavía agitada. — Capitán... — dijo Jana de repente, sin abrir los ojos —. ¿Ya se puede ir? Mi hermana tiene sueño y yo también. Kael me soltó la mano al instante, como si se hubiera quemado. Se paró firme otra vez. Capitán Vance de piedra otra vez. — 5 AM. Armero. Las dos. Si pueden caminar, pueden entrenar. Si tu rodilla falla otra vez, Voss, te saco de mi escuadrón. ¿Entendido? — Sí, Capitán. — Descansen, reclutas. Se fue. Cerró la puerta. Jana abrió un ojo. — Te agarró la mano — susurró —. Elara, el Capitán de piedra te agarró la mano. — Me estaba limpiando la sangre, Jana. — Ajá. Y por eso te miraba como si quisiera comerte ahí mismo. Le aventé la almohada riéndome. Nos dolió todo, pero nos dormimos con las camillas pegadas. Afuera, desde la torre, se veía la luz de los binoculares de mi papá todavía prendida. Mirándonos.CAPÍTULO 26 POV Kael23:45. Su cubículo.Toqué tres veces. Bajito. Como siempre.Nada.Toqué otra vez. Más fuerte."Elara, soy yo. Abre."Silencio. Pero vi luz por debajo de la puerta. Está despierta."Elara, por favor. Sé que me escuchas."Se escuchó su voz del otro lado. Bajita. Fría."Está cerrado, mi Capitán. Ya es toque de queda. Si me encuentran con seguro abierto y con usted adentro me sancionan.""Abre. Solo 5 minutos. Ayer... ayer me perdonaste.""Ayer me perdonó la Elara tonta. Hoy ya pensó mejor, mi Capitán. Váyase a su habitación. No quiero problemas con mi padre."Me quedé con la mano en la puerta de lámina. Cerrada con seguro por dentro. Nunca lo cierra con seguro. Siempre lo deja abierto por si hay alerta de titanes.Hoy lo cerró por mí."Elara, no me hagas esto...""Buenas noches, mi Capitán."Y apagó la luz. Me dejó afuera. En el pasillo oscuro.Me quedé ahí como un idiota. 5 minutos. Con la frente pegada a su puerta fría.Me di la vuelta para irme a mi habitación. Y
CAPÍTULO 25 POV KaelNo aguanté ni 24 horas viéndola vacía.Ayer me tiró el plato de comida al suelo y no dijo nada. Hoy en todo el entrenamiento no me miró ni una vez. Obedeció todo. "Sí, mi Capitán" para todo. Como un robot.Prefiero que me odie. Que me grite. Pero que me mire.A las 23:30 volví a su cubículo. Sin plato. Sin excusa. Solo yo.Toqué. Una vez."Está abierto."Entré. Estaba sentada en la misma posición que ayer, en la orilla de la cama, con el uniforme todavía puesto, con las vendas sucias de ayer todavía.Pero esta vez sí me miró."¿Viene a darme otra orden, mi Capitán?""No. Vengo a pedirte perdón."Se quedó callada.Me hincé frente a ella. Igual que hace dos noches. Le agarré las manos. Estaban frías."Elara, lo de ayer en la pista... tu papá me llamó a su oficina. Me dijo 'Vance, me dijeron que te vieron rondando los cubículos de reclutas a las 2 AM. ¿Tienes algo que hacer ahí?'. Me asusté. Si tu padre sospecha que... que me importas, te saca del batallón y me degr
CAPÍTULO 24 POV KaelLa rompí.Ayer la hice hacer 200 flexiones en el lodo hasta que vomitó. Le eché una cubeta de agua helada. La dejé recogiendo lodo con las manos sangrando.Esperaba que hoy me odiara. Que me gritara. Que me mirara con ese fuego que tenía cuando la conocí, cuando me dijo que yo no era nadie para hablar de su hermana.Pero no.Hoy llegó a las 5:00 AM a la pista. Antes que todos. Sola. Sin que la llamara.Formación."¡Voss!""¡Sí, mi Capitán!" Contestó. Seca. Sin mirarme a los ojos. Mirando un punto fijo en mi pecho, como nos enseñan a mirar a los superiores que nos dan asco."¡50 vueltas!""¡Sí, mi Capitán!"Y empezó a correr. Sin tronco. Sin peso. Solo correr. Bien. Con buena técnica. Sin cojear. Sin caerse. Sin quejarse.No se cayó. No lloró. No pidió perdón.A la vuelta 30, Jax me dijo: "Capitán, ya está pálida, ¿la paramos?""No. Que siga."No porque quisiera castigarla más. Sino porque si la paraba, iba a tener que hablarle. Y si le hablaba, iba a tener que pe
CAPÍTULO 23POV Elara Pensé que hoy sería diferente.Después de anoche, después de que me diera de comer en la boca, de que me curara las manos, de que me dijera "Kael" y no "mi Capitán"... pensé que hoy en el desayuno me iba a mirar diferente.Me equivoqué.A las 6:15 AM, el General Voss apareció en la pista. Mi padre. No viene nunca a entrenamientos de reclutas. Solo vino a verme a mí."Capitán Vance, ¿puedo hablar con usted en mi oficina? Ahora."Kael se cuadró. "Sí, mi General."Se fueron. 10 minutos. Cuando Kael regresó, ya no era el de anoche. Tenía la mandíbula apretada. La cara de piedra. La misma cara que tenía el día que me castigó en la armería."¡Formación!" gritó.Nos formamos. Me miró. No me miró como anoche. Me miró con asco."¡Recluta Voss! ¡Al frente!"Salí. Con el corazón latiéndome en los oídos."El General me informó que anoche usted no estaba en su cubículo durante la ronda de las 2 AM. ¿Dónde estaba?"Me quedé helada. ¿Mi padre me vio? ¿Nos vio?"No... no salí,
CAPÍTULO 21 POV ElaraSon las 2:40 de la mañana. Terminé las letrinas.Tengo las rodillas raspadas, las manos me arden debajo de las vendas porque el cloro se metió por la tela. Huelo a desinfectante. Me siento en el suelo de mi cuarto, que no es cuarto, es un cubículo de 2x2 con una litera de metal.No he comido desde ayer a mediodía. Kael me quitó el comedor como parte del castigo. Dijo "los reclutas desobedientes no comen".Me quité las botas. Todavía tienen la sangre seca de Jana pegada en la suela. No las he limpiado a propósito.Se escucharon tres golpes bajitos en mi puerta de lámina.Me puse de pie de un brinco. "¿Quién?"Nadie contestó. La puerta se abrió un poco.Era él. Capitán Kael Vance. Sin la chaqueta de Capitán, solo con una playera negra y el pantalón del uniforme. Traía algo en las manos."Mi Capitán... si me ven... me van a reportar...""Todo el batallón está dormido," dijo en voz baja y entró. Cerró la puerta detrás de él. "Menos tú. Llevo viéndote desde las 11."
CAPÍTULO 20 POV KaelNo llegó a las 7:30.La esperé en la pista con el cronómetro en la mano. 7:31, 7:40, 7:55. Nada. El resto de los reclutas ya habían terminado 5 kilómetros y ella no aparecía. Pensé: se escapó, se durmió, está desobedeciendo otra vez.A las 8:04 la vi desde la torre de vigilancia. No estaba escapando. Estaba corriendo. Pero no en mi pista. En la pista vieja, la de atrás, la que nadie usa porque está llena de piedras.Se había puesto ella sola el castigo.Llevaba el tronco en la espalda. Pero no el de 40 kilos. Le había metido dos sacos de arena extra de la bodega. Debía pesar 60, tal vez 65. Con el hombro que todavía tenía abierto, con las manos que yo mismo le vendé a las 4 de la mañana.Corría mal. Cojeaba de la rodilla derecha, la que se golpeó ayer arrastrando a Jana. Pero no paraba.La conté. Una vuelta son 400 metros. Llevaba 3.En la vuelta 4 se cayó. No fue una caída normal. Se le doblaron las piernas y cayó de rodillas, y se quedó ahí, con la frente pegad