Pov AlinnaCinco días después todavía olía a antiséptico en esa ala de la casa.Petrova no se había ido. Desayunaba en el comedor, recibía a los hombres y dormía en el cuarto de invitados como si la finca fuera suya, que en parte lo era.A Nikolaj no me dejaban verlo. Médico, enfermera, madre. Yo seguía en el ala de servicio, con la noticia del muelle atascada en el pecho y la pelea de la mesa ya ridícula al lado de un disparo.Esa noche no aguanté más.Salí al jardín cuando cambiaban el turno.El balcón de él era el de siempre, el de los amaneceres, solo que ahora la luz de adentro estaba baja y la reja se me atravesó en la falda a mitad de la subida. Tiré. La tela no cedió. Maldije en voz baja, tiré otra vez y entré al cuarto trastabillando, descalza, con la falda torcida.—Si vienes a pelear, haz fila.— dijo él, desde la cama, ronco—. Mi madre va primera.Estaba incorporado, vendado del costado, la ceja todavía mal. Vivo. Demasiado pálido para el tono con que me hablaba.—No vine a
Last Updated : 2026-10-08 Read more