Pov AlinnaLo tenía encima y no podía dejar de mirarlo.La mejilla todavía le ardía de mis manos. Me desabotonó la camisa despacio, botón por botón, sin apartar los ojos de los míos. Cada vez que la tela se abría, me dejaba un beso en los senos, por encima del sostén, húmedo, paciente, hasta que se me endurecieron los pezones contra la tela.Me bajó las copas. Me sacó las tetas.El aire de la oficina me dio en la piel y después fue su boca. Se llevó un pezón, lo chupó, lo rodeó con la lengua. Después el otro. Se me escapó un gemido. El calor me bajó entero y empecé a moverme debajo de él, sin pensar, rozándome contra su muslo, contra lo duro que ya estaba.—Mierda.— dijo, ronco, y me las apretó con las dos manos—. Son tan grandes. Tan perfectas.Las juntó. Se metió ambos pezones en la boca como pudo, chupando, mordiendo suave, y yo me arqueé contra el sofá, las manos en su pelo, ya sin orgullo.—Después de que te probé, mi bella hembra curvy, no quiero nada más que tu carne.— murmuró
최신 업데이트 : 2026-10-11 더 보기