📍 Florencia, Italia.El lunes amaneció con un sol radiante que se abría paso entre la brisa fresca del río Arno. En las pantallas a la vista de los transeúntes y en el murmullo de la gente, el tema de conversación era uno solo: la gran victoria del partido de anoche. Las imágenes mostraban la foto icónica de Nikolái gritando el gol, bajo titulares desbordantes: "El zarpazo de Kíber", "A tres puntos del liderato", "Florencia no se rinde".En la oficina, el ambiente era una fiesta contenida entre tazas de café espresso y archivos de proyectos. Mi jefe, Stefano Di Gregorio, pasó por mi cubículo a primera hora de la mañana con una sonrisa de oreja a oreja que apenas le cabía en el rostro.—¡Qué partido, Daria! —exclamó, apoyándose en el separador de madera de mi escritorio—. Ese gol nos devolvió la vida a todos los hinchas de este bendito club. Si jugamos con ese nivel y esa garra lo que queda de mes, el Scudetto se queda aquí, te lo firmo ahora mismo.—Estuvo brutal, señor —admití, son
Última atualização : 2026-09-22 Ler mais