Pablo escuchó el alboroto y se acercó de inmediato. Al ver la marca roja e hinchada en el rostro de Milena, habló con una frialdad cortante:—¿Así tratas a tus invitados, Nayeli? Milena vino porque Gaspar me pidió expresamente que la trajera. Si no, no estaría aquí. Es mentira que quiera aprovecharse de ustedes. Y, si vuelvo a escuchar acusaciones sin fundamento como las que acabas de hacer, no voy a dudar en proceder legalmente.Luna estaba a un lado, angustiada, abrazando con fuerza su muñeca. Alondra frunció el ceño.—Cómo defiendes a Milena, Pablo. Cualquiera pensaría que hay algo entre ustedes.Él la miró con severidad.—No creas que, porque Kevin te respalda, puedes difamar a quien quieras en público.Kevin intervino sin cambiar de expresión.—Pablo, estás exagerando.Milena se sintió conmovida. Pasara lo que pasara, Pablo siempre se mantenía firme a su lado. Kevin, en cambio, fingía no ver lo que ocurría frente a él.Estaba bien. De cualquier forma, al final no serían más qu
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