La humillación de saberse asediado, por una mujer y tan insignificante para él, aunado a la rabia de comprobar que precisamente su protegida era en realidad la mente detrás de sus mayores pérdidas económicas y, lo peor, la soberbia insoportable que se gastaba esa criatura, lo sacaron por completo de quicio.—Eres una maldita piedra en el zapato —murmuró Doménico con un rugido de su voz grave, rasposa, que prometía la muerte—. Así me eché a Bartolomé de enemigo, esta noche acabaré contigo. No puedo tener bajo mi techo al veneno que en cualquier momento me matará. Eres tú o yo, pero juntos no funcionamos, barbie chiquitita. En un movimiento rápido y brutal, Doménico dio dos pasos al frente, acorralándola contra la pared de madera. El impacto del cuerpo de Anna Karerina contra el muro hizo temblar los cuadros de la estancia. Doménico pegó su enorme anatomía tan cerca de la de ella, atrapándola entre su peso y la pared, que pareció sofocarla. Le puso las manos a los lados de la cabeza, enc
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-16 Mehr lesen