★Melanie★A las 3 y 58, ya había mirado el reloj once veces.Me había puesto reglas. Las repasé una por una, como quien reza.La puerta, entornada. Ni cerrada ni abierta de par en par. Así no parecería que me escondía, ni que esperaba a nadie.Las gafas puestas, que me daban aire de profesora.El anillo en su sitio.Y no lo iba a mirar a los ojos.Habían pasado cinco días.Cinco días de ir a clase con el estómago cerrado. Él se sentaba en la tercera fila, junto al chico de pelo rizado, y no hacía nada que pudiera reprochársele. No llegaba tarde. No interrumpía. Pero cada vez que yo levantaba la vista del temario, ahí estaba su mirada, esperándome.No era la mirada del bar. No había burla ni insolencia. Era peor: una mirada tranquila, paciente, que no pedía nada y lo sabía todo, como un pulgar apoyado sobre un moretón.Empecé a dar la clase hacia el lado izquierdo del aula. Empecé a escribir en la pizarra de espaldas, más tiempo del necesario. Una tarde cité mal una frase de Cortázar,
Última actualización : 2026-10-10 Leer más