—¡No!Abrí los ojos se me abrieron de par en par, presa del terror. Quería suplicarle a Derek, pedirle que cambiara de opinión, pero él se limitó a hacer un gesto impaciente con la mano y ordenó:—Llévensela.Los guardias me sujetaron y me arrastraron por el salón hasta el sótano, donde me arrojaron a la bodega. La pesada puerta de hierro se cerró de golpe a mis espaldas y, con ella, desapareció el último rastro de luz.De pronto, me quedé sumida en una oscuridad absoluta. Entonces, com si aquel silencio hubiera abierto una puerta en mi memoria, los recuerdos comenzaron a regresar.Todo había ocurrido durante nuestro segundo año de matrimonio, cuando la manada rival, los Bloodmoon, me secuestró.Me habían encerrado en una celda de piedra sin ventanas, sin fuego y sin la menor fuente de luz. La Manada Bloodmoon exigía un rescate a la Manada Thorn y amenazaba con utilizar mi sangre en algún ritual oscuro.Durante siete días permanecí atrapada en aquella oscuridad asfixiante, sin
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