Share

Capítulo 4

Author: Mingo
Cuando volví a abrir los ojos, un chorro de agua fría me golpeó la cara. La puerta de hierro estaba abierta y la luz que entraba desde el exterior me hizo entrecerrar los ojos, incapaz de soportar su intensidad después de tantas horas de oscuridad.

El mayordomo estaba en la entrada acompañado de dos guardias. Su expresión era sombría cuando se dirigió a mí.

—Luna, han envenenado a Camilla. El Alfa solicita su presencia.

Apenas tenía fuerzas para mantenerme en pie, por lo que los guardias tuvieron que sujetarme mientras me conducían escaleras arriba, prácticamente arrastrándome.

Al llegar al dormitorio principal. El olor penetrante de los medicamentos me revolvió el estómago. Camilla yacía sobre la cama, pálida como un cadáver, con los labios teñidos de un azul antinatural. Su respiración era tan débil que apenas se percibía.

Derek permanecía a su lado, con los ojos enrojecidos por una furia que parecía a punto de desbordarse. En cuanto me vio, se volvió hacia mí.

—¿Por qué le hiciste esto a Camilla? Sabes perfectamente que el acónito es mortal para los hombres lobo. ¿Cómo pudiste envenenarla?

—¡Yo no fui! —protesté, con la voz quebrada por el miedo.

Sin darme tiempo a decir nada más, Derek arrojó a mis pies un manojo de hojas de acónito.

—Los guardias encontraron esto en tu habitación. La evidencia está delante de tus ojos. ¿Cuánto tiempo más piensas seguir mintiendo?

A su lado, el sanador intervino con urgencia:

—Alfa, no podemos esperar más. Camilla está en estado crítico. La única opción es contrarrestar el veneno con otro, pero el antídoto podría tener efectos perjudiciales en licántropos. Necesitamos probarlo en alguien cuanto antes.

Derek se avanzó despacio en mi dirección, hasta detenerse frente a mí. Me observó desde arriba antes de hablar con una frialdad que me heló la sangre.

—Chloe, eres humana. Probarás el antídoto. —Hizo una breve pausa, sin apartar los ojos de mí—. Le hiciste daño a Camilla y pagarás por ello.

Al oír aquello, empezaba a temblar de pies a cabeza.

—Derek, por favor… No puedo tomar esa medicina…

Sin embargo, fue en vano. Él no estaba dispuesto a escucharme. Por lo que se limitó a hacer una señal a los guardias para que se acercaran.

Los guardias me arrastraron hasta la sala de tratamiento, donde el sanador ya me esperaba con un tazón en las manos. En cuanto lo vi acercarse, empecé a suplicar:

—¡Por favor, vaya a decírselo al Alfa! ¡Dígale que estoy embarazada!

Intenté zafarme de los guardias, desesperada por hacerles entender lo que estaba en juego.

—Apenas tengo dos meses de embarazo. ¡Es su cachorro! El antídoto es dañino para los hombres lobo, y mi bebé tiene sangre licántropa. ¡No puedo beberlo!

Sin embargo, el sanador me dedicó una sonrisa cargada de desprecio.

—Luna, usted es humana. No hay forma de que esté esperando un cachorro del Alfa. Y, aunque así fuera, a él no le importaría. La única que le importa es Camilla.

Sin darme oportunidad de defenderme, hizo una señal a los guardias para que me sujetaran con más firmeza. Intenté resistirme, pero me inmovilizaron mientras el sanador me obligaba a beber aquella mezcla amarga.

Al principio, no sentí nada. Por un instante, llegué a pensar que quizás todo terminaría allí.

Pero, unos minutos después, un dolor agudo me atravesó el abdomen. Me encogí sobre mí misma, incapaz de contener un alarido, mientras un líquido caliente y húmedo comenzaba a deslizarse por mis piernas.

Me desplomé en el suelo mientras la sangre empapaba mi ropa…, tras lo cual, todo se volvió oscuridad.

Cuando recuperé el conocimiento, estaba en una habitación del hospital. El sanador, que se encontraba a mi lado, vaciló al verme abrir los ojos. Finalmente, bajó la mirada y, en voz baja, dijo:

—Chloe, lo siento muchísimo. Cuando la trajeron, ya había perdido al cachorro.

Me quedé tumbada, mirando al vacío, sin derramar una sola lágrima ni pronunciar una palabra. Había llegado a comprender que, cuando el dolor lo invade todo, ni siquiera quedan fuerzas para gritar.

Dos días después, me dieron el alta. Afronté sola el procedimiento de dilatación y legrado, igual que me había ocupado de todos los trámites necesarios. No hubo nadie a mi lado, nadie que me ofreciera consuelo ni que preguntara cómo me encontraba.

Cuando regresé a la mansión, la encontré vacía. Derek había enviado a todos al hospital para que cuidaran de Camilla.

No me molesté en recoger mis pertenencias ni me llevé ninguno de los objetos de valor que me correspondían. Ya no quería nada de aquella casa, de aquella manada…

En el dormitorio principal, dejé únicamente dos documentos sobre la mesilla de noche, uno junto al otro: el contrato de disolución del vínculo, amarillento por el paso del tiempo, y el informe médico que confirmaba la pérdida de mi cachorro.

Cuando crucé el portón principal, las primeras luces del amanecer despuntaban en el horizonte. Dejé atrás la mansión y todo lo que había vivido entre aquellas paredes, alejándome de la jaula que me había mantenido prisionera durante seis años. Esta vez, no miré atrás.

Horas después, mientras el avión despegaba, me despedí de Derek por última vez en mi corazón, dejando atrás hasta el último sentimiento que aún me unía a él.

«Adiós, mi Alfa.»
Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Contrato vencido, amor perdido   Capítulo 8

    En cuanto la plata atravesó su piel, la herida comenzó a sisear. Los bordes se ennegrecieron y la carne empezó a deteriorarse alrededor de la hoja, como si el veneno de aquel metal se extendiera bajo su piel.—¡Derek!Arthur apareció corriendo por la entrada del callejón y se abalanzó sobre Camilla, sujetándola contra el suelo embarrado antes de que pudiera volver al ataque.Ella siguió forcejeando, fuera de sí, mientras los gritos le desgarraban la garganta.—¡Suéltame! ¡Voy a matar a Chloe! ¡Derek, tú también mereces morir! ¡Moriremos todos juntos! ¡Todos arderemos en el infierno!Camilla había perdido por completo la razón, pero sus amenazas dejaron de importar en cuanto Derek se apartó de mí. Con un gesto brusco, se arrancó la daga del hombro y la dejó caer al suelo. Después se tambaleó, pero, aun así, consiguió sujetarme de la muñeca y comenzó a examinarme de pies a cabeza. Me miró una vez, luego otra y una tercera, sin dejar de buscar cualquier señal de daño.Solo cuando

  • Contrato vencido, amor perdido   Capítulo 7

    (Punto de vista de Chloe)Me instalé en un pequeño pueblo costero donde nadie conocía mi pasado ni le importaba quién había sido la compañera del Alfa.Con los ahorros que había conseguido reunir a lo largo de los años, alquilé un pequeño local y abrí una floristería. Pasaba los días preparando ramos, recortando tallos y rociando con agua las flores de eustoma. El trabajo me mantenía ocupada hasta caer rendida por las noches y, por primera vez en mucho tiempo, ya no necesitaba pastillas para dormir. A mi lado, tenía la floristería de Arthur, un humano amable, a quien, siempre que sonreía, se le formaban unas pequeñas arrugas alrededor de los ojos. Parecía tener la costumbre de aparecer cuando yo cargaba macetas y, al terminar la jornada, solía dejarme un manojo de gipsófila fresca. También recordaba que era alérgica a los lirios, así que nunca los incluía en los pedidos que me preparaba.—Chloe, tienes unos ojos preciosos —me dijo un día—, aunque parecen cansados. Si alguna vez n

  • Contrato vencido, amor perdido   Capítulo 6

    Derek apretó el informe con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Tras lo cual, en un abrir y cerrar de ojos, salió de la mansión y echó a correr hacia el hospital, sin detenerse a pensar en nada más.Al llegar a la habitación VIP, encontró la puerta entreabierta. Se detuvo antes de entrar y, desde el otro lado, escuchó las risas de Camilla.—Ya me enteré de que Chloe se fue. Ese contrato sí que me vino de perlas —Rio—. Por fin me he librado de ese estorbo.Derek se quedó inmóvil cuando volvió a oír su voz. —¿Envenenada? Por favor. Me puse un poco de polvo en mi propia herida. Me dolió como el demonio, sí, pero mira, al final mereció la pena, ¿no?Camilla soltó una carcajada antes de continuar, sin sospechar que alguien la escuchaba.—Derek es un completo idiota. Se lo creyó todo. ¡Hasta obligó a Chloe a probar el antídoto! Lástima que no pude ver cómo lo bebía … El sanador dijo que se retorcía de dolor en el suelo. Qué patética.Hizo una pausa, como si ya estuv

  • Contrato vencido, amor perdido   Capítulo 5

    (Punto de vista en tercera persona)Unos días después.Tras tomar el antídoto, Camilla por fin se había recuperado bajo el atento cuidado de los sanadores.—Derek, pasar por todo esto me hizo darme cuenta de lo que de verdad siento por ti. Me gustas… Una loba como Chloe no te merece. ¿De verdad vas a seguir con ella?El rostro de Derek se endureció. Su voz se volvió fría.—Camilla, desde el primer día que viniste a trabajar para mí te lo dije: mi única compañera siempre será Chloe. Si vuelves a sacar el tema, cualquier relación entre nosotros se acaba aquí.Camilla sintió como si una mano le oprimiera el corazón. Se clavó las uñas en las palmas y algo perverso destelló en su mirada.Entonces se le contrajo el rostro y, al borde del llanto, le rodeó la cintura con los brazos.—No, no quise decir eso. No quiero el puesto de Luna. Solo quiero estar contigo para siempre…Derek bajó la mirada hacia su rostro pálido.Por primera vez, no sintió ternura por ella, sino irritación.Una imagen le

  • Contrato vencido, amor perdido   Capítulo 4

    Cuando volví a abrir los ojos, un chorro de agua fría me golpeó la cara. La puerta de hierro estaba abierta y la luz que entraba desde el exterior me hizo entrecerrar los ojos, incapaz de soportar su intensidad después de tantas horas de oscuridad.El mayordomo estaba en la entrada acompañado de dos guardias. Su expresión era sombría cuando se dirigió a mí.—Luna, han envenenado a Camilla. El Alfa solicita su presencia.Apenas tenía fuerzas para mantenerme en pie, por lo que los guardias tuvieron que sujetarme mientras me conducían escaleras arriba, prácticamente arrastrándome.Al llegar al dormitorio principal. El olor penetrante de los medicamentos me revolvió el estómago. Camilla yacía sobre la cama, pálida como un cadáver, con los labios teñidos de un azul antinatural. Su respiración era tan débil que apenas se percibía.Derek permanecía a su lado, con los ojos enrojecidos por una furia que parecía a punto de desbordarse. En cuanto me vio, se volvió hacia mí.—¿Por qué le hic

  • Contrato vencido, amor perdido   Capítulo 3

    —¡No!Abrí los ojos se me abrieron de par en par, presa del terror. Quería suplicarle a Derek, pedirle que cambiara de opinión, pero él se limitó a hacer un gesto impaciente con la mano y ordenó:—Llévensela.Los guardias me sujetaron y me arrastraron por el salón hasta el sótano, donde me arrojaron a la bodega. La pesada puerta de hierro se cerró de golpe a mis espaldas y, con ella, desapareció el último rastro de luz.De pronto, me quedé sumida en una oscuridad absoluta. Entonces, com si aquel silencio hubiera abierto una puerta en mi memoria, los recuerdos comenzaron a regresar.Todo había ocurrido durante nuestro segundo año de matrimonio, cuando la manada rival, los Bloodmoon, me secuestró.Me habían encerrado en una celda de piedra sin ventanas, sin fuego y sin la menor fuente de luz. La Manada Bloodmoon exigía un rescate a la Manada Thorn y amenazaba con utilizar mi sangre en algún ritual oscuro.Durante siete días permanecí atrapada en aquella oscuridad asfixiante, sin

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status