Share

Capítulo 3

Author: Mingo
—¡No!

Abrí los ojos se me abrieron de par en par, presa del terror. Quería suplicarle a Derek, pedirle que cambiara de opinión, pero él se limitó a hacer un gesto impaciente con la mano y ordenó:

—Llévensela.

Los guardias me sujetaron y me arrastraron por el salón hasta el sótano, donde me arrojaron a la bodega. La pesada puerta de hierro se cerró de golpe a mis espaldas y, con ella, desapareció el último rastro de luz.

De pronto, me quedé sumida en una oscuridad absoluta. Entonces, com si aquel silencio hubiera abierto una puerta en mi memoria, los recuerdos comenzaron a regresar.

Todo había ocurrido durante nuestro segundo año de matrimonio, cuando la manada rival, los Bloodmoon, me secuestró.

Me habían encerrado en una celda de piedra sin ventanas, sin fuego y sin la menor fuente de luz. La Manada Bloodmoon exigía un rescate a la Manada Thorn y amenazaba con utilizar mi sangre en algún ritual oscuro.

Durante siete días permanecí atrapada en aquella oscuridad asfixiante, sin luz, sin sonido y sin la más mínima posibilidad de escapar. Arañé las paredes hasta que mis uñas sangraron y grité hasta quedarme sin voz, pero nadie acudió en mi rescate. La luz nunca llegó.

Al séptimo día, Derek arrasó con la Manada Bloodmoon. Podía recordarlo cubierto de sangre, derribando la puerta de la celda antes de arrodillarse frente a mí. Cuando habló, su voz tenía una ternura que jamás había conocido y que me partió el corazón.

—Chloe, no tengas miedo. Estoy aquí para llevarte a casa.

Desde entonces, la oscuridad se había convertido en mi peor pesadilla. Desarrollé una fobia tan intensa que incluso un apagón repentino bastaba para hacerme convulsionar y jadear con desesperación en busca de aire.

Derek lo sabía. Lo sabía mejor que nadie, porque había sido él quien me había rescatado de aquella oscuridad. Y, sin embargo, ahora era él quien me condenaba a revivirla.

Antes, bastaba con que se fuera la luz durante un minuto para que me estrechara entre sus brazos, envolviéndome con el calor de su lobo mientras me susurraba al oído:

—No tengas miedo. Estoy aquí. No habrá oscuridad.

Pero en ese momento no había nadie que me abrazara. Derek me había encerrado en el lugar más oscuro de mi vida y me había dejado allí, sola con mis peores recuerdos.

Golpeé la puerta de hierro con desesperación, hasta que las uñas se me rompieron y la sangre comenzó a mancharme los dedos. Sin embargo, como durante el secuestro: nadie acudió a mis gritos.

Poco a poco, la oscuridad pareció cerrarse a mi alrededor. Podía sentir manos que se extendían hacia mí desde todas direcciones, mientras gritos y aullidos resonaban en algún lugar de las profundidades. El terror se apoderó de mí hasta hacerme creer que aquellas criaturas estaban allí, esperando el momento para arrastrarme al infierno.

Grité y sollocé mientras aporreaba la puerta con todas mis fuerzas.

—Derek, ¡por favor, déjame salir! ¡No empujé a Camilla! Por favor, no me encierres aquí. Te lo suplico…

Al otro lado, los guardias permanecieron impasibles.

—Luna, el Alfa ha dado sus órdenes.

Entonces, un calambre me atenazó la parte baja del vientre. Dejé de golpear la puerta y me acurruqué en un rincón, sujetándome el abdomen con ambas manos, aterrada ante aquel dolor repentino.

Hacía poco había ido al hospital a hacerme un chequeo. Allí, el sanador me había dado la noticia más maravillosa que podía imaginar.

—Chloe, felicidades. Estás embarazada de seis semanas. El cachorro se ve perfectamente sano.

Había doblado la ecografía con cuidad y la había guardado en mi bolso, sin contarle a nadie lo que acababa de descubrir. Esperaba a que se rompiera el vínculo de apareamiento para marcharme a una ciudad donde nadie me conociera y dar a luz en secreto, sin depender de nadie.

Derek ya no me amaba, pero aquel cachorro era el último regalo que la Diosa de la Luna me había concedido. Lo único verdaderamente mío después de seis años de matrimonio.

Mientras la oscuridad se extendía a mi alrededor, sentí que la conciencia comenzaba a abandonarme. Luché por mantener los ojos abiertos, aferrándome a lo poco que aún me quedaba de fuerza, pero cada vez me resultaba más difícil.

Antes de perder el conocimiento, solo pude repetir me repetía una y otra vez las mismas palabras en mi mente:

«Cachorrito, perdóname. Mamá encontrará la manera de sacarnos de aquí».
Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Contrato vencido, amor perdido   Capítulo 8

    En cuanto la plata atravesó su piel, la herida comenzó a sisear. Los bordes se ennegrecieron y la carne empezó a deteriorarse alrededor de la hoja, como si el veneno de aquel metal se extendiera bajo su piel.—¡Derek!Arthur apareció corriendo por la entrada del callejón y se abalanzó sobre Camilla, sujetándola contra el suelo embarrado antes de que pudiera volver al ataque.Ella siguió forcejeando, fuera de sí, mientras los gritos le desgarraban la garganta.—¡Suéltame! ¡Voy a matar a Chloe! ¡Derek, tú también mereces morir! ¡Moriremos todos juntos! ¡Todos arderemos en el infierno!Camilla había perdido por completo la razón, pero sus amenazas dejaron de importar en cuanto Derek se apartó de mí. Con un gesto brusco, se arrancó la daga del hombro y la dejó caer al suelo. Después se tambaleó, pero, aun así, consiguió sujetarme de la muñeca y comenzó a examinarme de pies a cabeza. Me miró una vez, luego otra y una tercera, sin dejar de buscar cualquier señal de daño.Solo cuando

  • Contrato vencido, amor perdido   Capítulo 7

    (Punto de vista de Chloe)Me instalé en un pequeño pueblo costero donde nadie conocía mi pasado ni le importaba quién había sido la compañera del Alfa.Con los ahorros que había conseguido reunir a lo largo de los años, alquilé un pequeño local y abrí una floristería. Pasaba los días preparando ramos, recortando tallos y rociando con agua las flores de eustoma. El trabajo me mantenía ocupada hasta caer rendida por las noches y, por primera vez en mucho tiempo, ya no necesitaba pastillas para dormir. A mi lado, tenía la floristería de Arthur, un humano amable, a quien, siempre que sonreía, se le formaban unas pequeñas arrugas alrededor de los ojos. Parecía tener la costumbre de aparecer cuando yo cargaba macetas y, al terminar la jornada, solía dejarme un manojo de gipsófila fresca. También recordaba que era alérgica a los lirios, así que nunca los incluía en los pedidos que me preparaba.—Chloe, tienes unos ojos preciosos —me dijo un día—, aunque parecen cansados. Si alguna vez n

  • Contrato vencido, amor perdido   Capítulo 6

    Derek apretó el informe con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Tras lo cual, en un abrir y cerrar de ojos, salió de la mansión y echó a correr hacia el hospital, sin detenerse a pensar en nada más.Al llegar a la habitación VIP, encontró la puerta entreabierta. Se detuvo antes de entrar y, desde el otro lado, escuchó las risas de Camilla.—Ya me enteré de que Chloe se fue. Ese contrato sí que me vino de perlas —Rio—. Por fin me he librado de ese estorbo.Derek se quedó inmóvil cuando volvió a oír su voz. —¿Envenenada? Por favor. Me puse un poco de polvo en mi propia herida. Me dolió como el demonio, sí, pero mira, al final mereció la pena, ¿no?Camilla soltó una carcajada antes de continuar, sin sospechar que alguien la escuchaba.—Derek es un completo idiota. Se lo creyó todo. ¡Hasta obligó a Chloe a probar el antídoto! Lástima que no pude ver cómo lo bebía … El sanador dijo que se retorcía de dolor en el suelo. Qué patética.Hizo una pausa, como si ya estuv

  • Contrato vencido, amor perdido   Capítulo 5

    (Punto de vista en tercera persona)Unos días después.Tras tomar el antídoto, Camilla por fin se había recuperado bajo el atento cuidado de los sanadores.—Derek, pasar por todo esto me hizo darme cuenta de lo que de verdad siento por ti. Me gustas… Una loba como Chloe no te merece. ¿De verdad vas a seguir con ella?El rostro de Derek se endureció. Su voz se volvió fría.—Camilla, desde el primer día que viniste a trabajar para mí te lo dije: mi única compañera siempre será Chloe. Si vuelves a sacar el tema, cualquier relación entre nosotros se acaba aquí.Camilla sintió como si una mano le oprimiera el corazón. Se clavó las uñas en las palmas y algo perverso destelló en su mirada.Entonces se le contrajo el rostro y, al borde del llanto, le rodeó la cintura con los brazos.—No, no quise decir eso. No quiero el puesto de Luna. Solo quiero estar contigo para siempre…Derek bajó la mirada hacia su rostro pálido.Por primera vez, no sintió ternura por ella, sino irritación.Una imagen le

  • Contrato vencido, amor perdido   Capítulo 4

    Cuando volví a abrir los ojos, un chorro de agua fría me golpeó la cara. La puerta de hierro estaba abierta y la luz que entraba desde el exterior me hizo entrecerrar los ojos, incapaz de soportar su intensidad después de tantas horas de oscuridad.El mayordomo estaba en la entrada acompañado de dos guardias. Su expresión era sombría cuando se dirigió a mí.—Luna, han envenenado a Camilla. El Alfa solicita su presencia.Apenas tenía fuerzas para mantenerme en pie, por lo que los guardias tuvieron que sujetarme mientras me conducían escaleras arriba, prácticamente arrastrándome.Al llegar al dormitorio principal. El olor penetrante de los medicamentos me revolvió el estómago. Camilla yacía sobre la cama, pálida como un cadáver, con los labios teñidos de un azul antinatural. Su respiración era tan débil que apenas se percibía.Derek permanecía a su lado, con los ojos enrojecidos por una furia que parecía a punto de desbordarse. En cuanto me vio, se volvió hacia mí.—¿Por qué le hic

  • Contrato vencido, amor perdido   Capítulo 3

    —¡No!Abrí los ojos se me abrieron de par en par, presa del terror. Quería suplicarle a Derek, pedirle que cambiara de opinión, pero él se limitó a hacer un gesto impaciente con la mano y ordenó:—Llévensela.Los guardias me sujetaron y me arrastraron por el salón hasta el sótano, donde me arrojaron a la bodega. La pesada puerta de hierro se cerró de golpe a mis espaldas y, con ella, desapareció el último rastro de luz.De pronto, me quedé sumida en una oscuridad absoluta. Entonces, com si aquel silencio hubiera abierto una puerta en mi memoria, los recuerdos comenzaron a regresar.Todo había ocurrido durante nuestro segundo año de matrimonio, cuando la manada rival, los Bloodmoon, me secuestró.Me habían encerrado en una celda de piedra sin ventanas, sin fuego y sin la menor fuente de luz. La Manada Bloodmoon exigía un rescate a la Manada Thorn y amenazaba con utilizar mi sangre en algún ritual oscuro.Durante siete días permanecí atrapada en aquella oscuridad asfixiante, sin

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status