La luz de media mañana entraba tamizada por los altos ventanales del salón de té, proyectando rectángulos dorados sobre la mesa de caoba. Frente a mí, varios manuales de comercio marítimo y balances de aduanas permanecían abiertos. Sin embargo, mi atención no estaba fija en los números; en el ambiente flotaba una corriente invisible, densa y cargada de una electricidad ajena a cualquier amenaza armada.Lucas estaba sentado cerca de la chimenea, fingiendo limpiar los mecanismos de un reloj de bolsillo de plata. Se había asignado la custodia de la estancia con la excusa de no dejar sola a la cuñada convaleciente, pero su rigidez lo delataba. No apartaba la vista del metal pulido, aunque sus hombros se tensaban cada vez que el aroma a flores silvestres y cítricos de Chiara cruzaba la habitación.Chiara, en cambio, rebosaba una energía radiante y descarada.Repasaba un esquema de rutas logísticas con la punta de una estilográfica, luciendo un vestido verde esmeralda de corte impecable y u
Última actualización : 2026-10-29 Leer más