Me encanta pensar en esto porque mezcla biología, hábitos y hasta política: hay muchas razones por las que nos enfermamos y suelen actuar juntas, no solo una sola. En lo más básico están los microbios: virus, bacterias, hongos y
parásitos que pueden entrar en nuestro cuerpo y multiplicarse. La transmisión pasa por el aire, el contacto directo, superficies contaminadas, agua o alimentos mal tratados. Si nuestro sistema inmunitario está distraído o debilitado, esos invasores encuentran más fácil el camino.
Otro gran bloque son nuestros hábitos y entorno: dormir mal, comer basura, fumar, consumo excesivo de alcohol, sedentarismo y estrés crónico dañan la respuesta inmune. Además, factores sociales como vivir en condiciones de hacinamiento, no tener acceso a servicios de salud o no recibir vacunas hacen que ciertas enfermedades se propaguen con más fuerza. Al final del día, yo veo la enfermedad como el punto de encuentro entre un germen, un cuerpo y un entorno que le favorece; cuidarse reduce el riesgo, pero nunca lo elimina por completo.