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Griffith es el catalizador del cambio en Guts. Antes de conocerlo, Guts solo sobrevivía, luchando sin un propósito real. Griffith le da algo por lo que vivir, un lugar donde pertenecer. Pero cuando Griffith lo traiciona, esa misma conexión se convierte en su mayor tormento. Guts pierfe a Casca, a sus compañeros, y hasta su humanidad. La obsesión por vengarse de Griffith consume años de su vida, convirtiéndolo en un hombre roto que solo encuentra redención al proteger a otros, como Farnese y Schierke.
Griffith y Guts tienen una relación que define todo el arco de «Berserk». Al principio, Griffith es el líder carismático de la Banda del Halcón, alguien que inspira a Guts a unirse a su causa. Pero tras los eventos del Eclipse, esa relación se rompe en mil pedazos. Griffith traiciona a todos, especialmente a Guts, sacrificándolos para alcanzar su sueño. La marca que deja en Guts es imborrable: no solo física con la Marca de la Lucha, sino psicológica. Cada encuentro posterior entre ellos es una herida que nunca cierra, un recordatorio de lo que perdió y lo que Griffith le arrebató.
Guts pasa de admirar a Griffith a odiarlo con toda su alma. Pero incluso ese odio está mezclado con una comprensión dolorosa de cómo Griffith también fue víctima de sus propias ambiciones. Es una dinámica compleja, donde el respeto y el rencor chocan constantemente.
Griffith destruye el mundo de Guts, pero también le da un nuevo propósito. Antes, Guts luchaba por nada. Ahora, lucha por proteger lo que queda. Cada cicatriz, cada noche de terror, es un legado de Griffith. Pero Guts no se deja consumir. A su manera, demuestra que incluso después del abismo, hay luz.
Griffith es el espejo oscuro de Guts. Ambos son guerreros excepcionales, pero donde Griffith busca poder, Guts busca libertad. La traición del Eclipse es el punto donde sus caminos divergen para siempre. Guts carga con el peso de la supervivencia, mientras Griffith se convierte en algo casi divino. Pero esa divinidad está manchada por su cobardía. Guts, aunque marcado, nunca pierde su humanidad.
La influencia de Griffith en Guts va más allá de lo personal; es metafórica. Griffith representa el ideal inalcanzable, el sueño que corrompe. Guts, en contraste, es la realidad brutal. Cada vez que Griffith aparece, es un recordatorio de que incluso los héroes pueden caer. Guts aprende a su costa que la grandeza no siempre es noble. Griffith lo destroza, pero también lo hace más fuerte. Sin esa traición, Guts nunca habría enfrentado sus demonios o encontrado una nueva familia.