Me encanta combinar ilustración y funcionalidad cuando diseño portadas de cuadernos de matemáticas; creo que una tapa puede ser útil y bonita a la vez.
Primero yo suelo decidir el propósito: ¿es un cuaderno para primaria con formas grandes y colores vivos, o para universidad con un estilo sobrio y tipografías limpias? Con eso en mente hago 3 mini bocetos (thumbnail) en papel: uno minimalista con una gran figura geométrica, otro tipo collage con fórmulas y garabatos, y otro con una escena temática (espacio, naturaleza, tecnología). Esto me ayuda a elegir composición sin atascarme en detalles.
Después paso a digitalizar el boceto en una herramienta como Canva, Procreate o Inkscape. Trabajo con una cuadrícula para mantener el equilibrio, elijo una paleta de 2–4 colores y selecciono tipografías legibles (títulos en una
sans contundente y subtítulos en una serif ligera). No olvido márgenes y área de corte: dejo 3 mm de sangrado y una zona segura para texto. Para imprimir exporto a PDF a 300 dpi y, si es para impresión profesional, convierto a CMYK. Siempre hago una prueba de impresión en casa para verificar colores y recortes. Al final añado un toque personal: un recuadro para nombre, stickers o una textura ligera, y listo, tengo una tapa que me gustaría llevar a clase.