5 Réponses2026-01-28 04:50:13
Hace años me quedé fascinado al descubrir cómo una sola visita cambió el rumbo del anarquismo en España.
Giuseppe Fanelli, discípulo directo de las ideas de Bakunin, llegó a Barcelona en 1868-1869 y trajo consigo el mensaje antiestatista y federalista que resonó con obreros y artesanos. Entre los primeros en adherir a esa corriente estuvieron Rafael Farga Pellicer y Tomás González Morago; más tarde Anselmo Lorenzo se convertiría en una figura clave para articular y difundir esas ideas entre la clase trabajadora. Ese grupo fundacional plantó la semilla de lo que sería la Federación de Trabajadores de la Región Española y, décadas después, la cultura libertaria que alimentó la CNT.
Si uno mira la genealogía, Bakunin tuvo seguidores directos y, sobre todo, discípulos ideológicos muy importantes en España; la influencia se transformó con el tiempo en diferentes formas de sindicalismo y en una ética colectivista que marcó el movimiento obrero español. Me queda la impresión de que esa chispa inicial fue decisiva y todavía se siente en la memoria del movimiento libertario.
1 Réponses2026-01-28 16:25:42
Siempre me ha interesado cómo las ideas extranjeras se enraizan y se transforman en contextos locales, y en el caso de Bakunin eso ocurrió con una intensidad sorprendente en España. Yo veo la influencia de Mijail Bakunin como un hilo conductor en la génesis y desarrollo del anarquismo español: no sólo en la teoría, sino en la forma de organizarse, en tácticas de acción directa y en la cultura política obrera y rural. A partir de finales de los años 60 del siglo XIX, las propuestas antiestatales, federalistas y colectivistas que defendía Bakunin fueron introducidas en España por militantes como Giuseppe Fanelli y rápidamente conectaron con obreros urbanos y campesinos que buscaban alternativas al sistema monárquico y a la influencia clerical.
El efecto práctico de esa influencia se ve en varias etapas. Durante la década de 1870 la Federación Regional Española de la Internacional (FRE-AIT) se inclinó por la corriente antiautoritaria que polemizaba con el marxismo, y esa decisión marcó el rumbo de una tradición sindicalista y anticapitalista que privilegiaba la acción directa, la federación de grupos autónomos y la desconfianza hacia el parlamentarismo. En la práctica, ideas bakuninistas alimentaron la cultura de los sindicatos y sociedades de resistencia en Barcelona, y más tarde en Andalucía y Aragón, donde el anarquismo se convirtió en una fuerza social masiva. El nacimiento de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y la aparición de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) cristalizaron tácticas y sueños que tenían mucho de la herencia bakuniniana: colectivización de la producción, control obrero, comités confederales y experimentos de autogestión.
No obstante, la historia no es lineal ni monolítica. Yo reconozco que el anarquismo español integró aportes de Kropotkin, del socialismo libertario sindical y de prácticas locales (tradiciones comunales rurales, redes de solidaridad), por lo que lo bakuninista fue reinterpretado: de la teoría colectivista original surgieron versiones anarcocomunistas y anarcossindicalistas adaptadas al terreno español. El momento culminante donde la influencia se hizo palpable en forma material fue durante la Guerra Civil de 1936, cuando en Cataluña, Aragón y partes de Levante se vivieron experiencias colectivistas —fábricas y tierras gestionadas por trabajadores— que rememoraron muchas de las propuestas bakuninistas sobre federación y abolición del Estado. Tras la derrota y la represión franquista la memoria quedó fracturada, pero la impronta se mantuvo en la cultura libertaria, en cooperativas, en la tradición de militancia y en movimientos sociales posteriores.
Al fin, mi lectura es que Bakunin no sólo influyó, sino que fue una de las claves para que el anarquismo en España no quedara en teorías de élite: se convirtió en movimiento de masas con formas organizativas y prácticas concretas. Esa influencia se adapta y mezcla con contextos locales, y es precisamente esa capacidad de transformación la que explica por qué las ideas bakuninistas dejaron una huella tan duradera en la vida social y política española.
5 Réponses2026-01-28 14:04:58
Siempre me ha llamado la atención cómo unas pocas páginas pueden mantenerse vivas en el imaginario colectivo: en España, sin duda la obra más leída y citada de Bakunin es «Dios y el Estado».
Es un texto breve, afilado y directo; por eso circula tanto en folletos, antologías y como lectura introductoria para quienes se interesan por el anarquismo. Le sigue de cerca «Estatismo y anarquía», que suele aparecer en ediciones más voluminosas porque profundiza en su crítica al poder estatal y en su vision de la revolución social.
Además de esos dos títulos emblemáticos, muchas personas consultan compilaciones de sus artículos y correspondencia —colecciones que recogen panfletos, cartas y ensayos—, porque en conjunto muestran tanto su teoría política como su temperamento polémico. Personalmente, siempre vuelvo a sus textos por esa mezcla de rabia ética y lucidez estratégica que aún resulta estimulante.
1 Réponses2026-01-28 04:23:26
Me encanta que me preguntes por Bakunin; hay más posibilidades de las que parece, aunque no siempre encontraremos un largometraje documental dedicado exclusivamente a él en las plataformas comerciales de España.
En la televisión pública y sus archivos es donde suelo empezar a buscar: RTVE tiene un fondo amplio en RTVE Play y en la sección de «Documentos TV» se encuentran programas sobre anarquismo, movimientos sociales y figuras del siglo XIX que incluyen capítulos o secciones dedicadas a Bakunin. La Filmoteca Española y las filmotecas autonómicas (por ejemplo, la Filmoteca de Catalunya) programan ciclos históricos y a veces proyectan piezas biográficas o series sobre pensamiento político donde Bakunin aparece como personaje clave. En Filmin y otras plataformas de vídeo bajo demanda en España hay documentales sobre corrientes libertarias y la historia del anarquismo; aunque no siempre existe un título monográfico sobre Bakunin, muchas de esas producciones lo tratan en profundidad.
YouTube y Vimeo son minas para material más fragmentario: clases universitarias grabadas, seminarios de historia contemporánea, charlas de centros culturales y pequeños documentales producidos por colectivos o canales especializados. Si buscas en español con términos como "Bakunin documental", "Mijail Bakunin" o "Mikhail Bakunin" aparecen tanto producciones en ruso o inglés subtituladas como trabajos en castellano. El Internet Archive y algunos repositorios académicos pueden tener grabaciones antiguas o subtituladas. Además, fundaciones y asociaciones relacionadas con el movimiento libertario en España—por ejemplo, centros de documentación o bibliotecas anarquistas—suelen digitalizar charlas y conferencias sobre figuras clásicas como Bakunin y las ponen a disposición en sus webs o canales.
Si prefieres algo con más contexto histórico, busca documentales sobre la Primera Internacional, la rivalidad entre Marx y Bakunin, o sobre el anarquismo en el siglo XIX: en esos títulos Bakunin suele aparecer con bastante presencia. Para subtítulos, muchas veces encontrarás materiales en lenguas originales (ruso, inglés, francés) y es posible activar subtítulos automáticos en YouTube o buscar versiones subtituladas en comunidades de intercambio cultural. También merece la pena seguir la programación de ciclos universitarios, festivales de cine documental y centros culturales —a veces organizan pases temáticos donde proyectan piezas menos comerciales y ofrecen debates con investigadores.
En mi experiencia, la mejor estrategia es combinar varias vías: comprobar RTVE Play y Filmin, tirar de YouTube/Vimeo para charlas y mini-documentales, y contactar con filmotecas o centros de documentación especializada si buscas material más raro o en archivo. Leer biografías y textos de Bakunin complementa muy bien cualquier documental, porque muchas producciones tratan su vida en relación con el contexto político más que desde la profundidad teórica absoluta. En cualquier caso, la sensación de conectar con sus ideas y ver cómo han influido en movimientos posteriores se vive mejor cuando alternas imágenes, conferencias y lectura: así Bakunin deja de ser una mera etiqueta histórica y se vuelve un personaje más cercano y provocador.