Me sigue pareciendo fascinante cómo algunas actrices dejan una huella más por pocos títulos que por montones de papeles comerciales. He seguido a Elisha Cuthbert desde sus primeros años en pantalla y, hablando de cine, sus trabajos más recordados son principalmente tres: «The Girl Next Door» (2004), «House of Wax» (2005) y «Captivity» (2007). Esos tres títulos marcaron su
paso al cine mainstream y son los que la mayoría de gente recuerda cuando piensa en ella fuera de la tele.
En «The Girl Next Door» la vimos en una comedia romántica con
toques pícaros que la presentó como la chica atractiva y simpática del barrio; en «House of Wax» cambió radicalmente a un terreno
de terror, con escenas intensas y un tono mucho más oscuro; y en «Captivity» exploró un
thriller psicológico más crudo y extremo. Más allá de esos largometrajes, también ha tenido apariciones menores y cameos y, por supuesto, su carrera televisiva (como en «24») ayudó a consolidar su popularidad.
Personalmente me gusta cómo se mueve entre géneros; no se encasilló en un solo tipo de papel y eso le dio variedad a su filmografía. Si te interesan sus trabajos en cine, empezar por esos tres títulos ofrece una buena muestra de su
rango: comedia, terror y thriller, todos con momentos memorables que aún se comentan en foros y listas de nostalgia cinematográfica.