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Me reí un montón al darme cuenta de la cantidad de muletillas que se repiten cuando veo streams nocturnos: «¡qué pasa gente!», «vamos a darle caña», «lo dejamos en favoritos», «esto es epico», «nivel dios»... Soy de la generación que creció con foros y redes, y noto que muchas de esas expresiones vienen de chats en vivo. Entre colegas nos decimos «se viene» cuando esperamos algo grande, «me ha petado la cabeza» si una teoría es loca, o «esto es lowkey impresionante» cuando no queremos sonar exagerados.
En videojuegos se usa mucho «carry», «gankear» o «clutch» mezclado con español: «me han carryado», «te han gankeado». En cine y series, «easter egg», «cameo sorpresa» y «momentazo» son moneda corriente. Personalmente valoro cuando el lenguaje del creador no es impostado: que use términos que yo realmente escucharía en un bar o en un chat hace que el contenido sea más cercano y disfrutable.
No es raro encontrar que los creadores más veteranos mezclan registro coloquial con términos técnicos para conectar con audiencias amplias. Yo, que llevo años siguiendo debates sobre cómics y series, escucho con frecuencia expresiones como «sin spoilers», «alerta de spoiler», «marcar tendencia», «esto no cuadra» o «se viene algo grande». También emplean metáforas futboleras o gastronómicas: «le da un patadón», «es un plato fuerte»; sirven para explicar impactos narrativos.
Además, muchos usan coloquialismos regionales para añadir color: «esto mola tela», «está de lujo», «menudo pepinazo». Si el tema es anime, aparecen palabras importadas como «otaku» o «waifu» y verbos adaptados como «marcarse un arco argumental». A mí me parece interesante cómo estas mezclas permiten pasar de la crítica serena al comentario excitado sin romper la cercanía con la audiencia, y eso mantiene vivo el ecosistema cultural online.
Me flipa cómo en los canales de cultura pop se crean pequeñas jerigonzas que ya casi son dialectos propios.
En mis tardes viendo reseñas y teorías, escucho montones de expresiones como «me flipa», «flipar en colores», «lo peta», «lo borda» o «está top». También aparece mucho el spanglish: «hype», «spoiler alert», «un drop brutal» o «un unboxing guapísimo». Entre la peña más joven se oye «shippear» para emparejar personajes, «stearmear» en vez de «hacer streaming» (aunque suene raro), y «rankear» para ordenar listas. Cuando hablan de sagas clásicas mencionan «esa escena me partió» o «qué momentazo», y para el humor usan «memeo», «es brutal» o «no puedo con esto».
Si tienes un canal de nostalgia o análisis, las palabras cambian: «retcon», «fanservice», «cambio de piel» y «meta» aparecen más. En cualquier caso, lo que más me mola es la mezcla: coloquialidad, guiños en inglés y expresiones propias del fandom que crean comunidad. Al final, son frases que dicen mucho del tono del canal y de su público, y eso siempre me arranca una sonrisa.
Siempre me resulta curioso que algunos canales usan expresiones que solo entienden los iniciados: palabras como «fandom», «headcanon», «canon», «retcon» o «ship» se repiten hasta la saciedad. En conversaciones más informales se oye «qué fuerte», «me raya», «me flipa» y «es la hostia» para enfatizar emoción o sorpresa.
En mi grupo solemos guiarnos por esos giros para comentar trailers de series como «Stranger Things» o momentos de sagas como «Dragon Ball»: decimos «ese arc está de diez» o «menudo plot twist». Esa jerga actúa como abre puertas: si la conoces, participas; si no, aprendes rápido. Yo disfruto de ese aprendizaje continuo, porque es parte del juego de ser fan y compartirlo con otros.