4 Answers2026-01-25 05:01:59
Me sorprende lo mucho que cambia la narrativa cuando la miras desde un bar en Bilbao o desde una plaza pequeña en Navarra.
Herri Batasuna nació a finales de los años setenta como una coalición de grupos nacionalistas de izquierdas que buscaban una respuesta política al franquismo y al asunto vasco desde la autodeterminación y la transformación social. En mi barrio recuerdo las pegatinas y los mítines; era una fuerza que mezclaba reivindicación cultural, sindicalismo y política municipal con un discurso muy crítico hacia el Estado español.
Con los años se fue haciendo famosa por su cercanía (real o percibida) a la estrategia de ETA, lo que la condicionó política y judicialmente. Esa relación, real en algunos casos y debatida en otros, llevó a la polarización: para muchos era la voz política del independentismo radical; para otros, un grupo que no condenaba la violencia y por eso debía ser perseguido. Al final, esa ambigüedad provocó procesos de ilegalización y la aparición de nuevas formaciones que intentaron desvincularse del pasado. Me queda la sensación de que la historia de Herri Batasuna es una mezcla de compromiso social, errores estratégicos y heridas que todavía pesan en Euskadi.
4 Answers2026-01-25 06:13:35
No existe hoy en día «Herri Batasuna» como fuerza política activa bajo ese nombre; su historia quedó ligada a una época convulsa del País Vasco. En mis lecturas y visitas a manifestaciones de juventud, aprendí que HB fue una coalición independentista que surgió tras la Transición y que, con el tiempo, cambió de forma y nombre. Parte de su espacio político terminó agrupándose en formaciones posteriores que intentaron mantener la misma línea abertzale pero con distintas estrategias y etiquetas.
Con el paso de los años el espacio que ocupó «Herri Batasuna» fue absorbido por otras siglas y coaliciones. Algunas de esas siglas —como «Batasuna»— fueron ilegalizadas por los tribunales españoles por su vinculación con «ETA», y más tarde aparecieron opciones legales como «Sortu» y la coalición «EH Bildu», que hoy compiten en elecciones. Personalmente me parece una mezcla de ciclo político e intento de normalización democrática: el nombre puede desaparecer, pero las ideas y el electorado se transforman y siguen presentes en otras formaciones.
4 Answers2026-01-25 14:06:11
Recuerdo las tardes en las que debatíamos en la facultad sobre «Herri Batasuna» y lo que representaba en los ochenta; ese recuerdo me obliga a explicarlo con calma. «Herri Batasuna» nació como la expresión electoral de la izquierda abertzale y se presentó como la voz política más rotunda del independentismo vasco dentro de las instituciones. Muchos la votaban porque quería un cambio radical en la relación con el Estado español: amnistía para presos, autodeterminación y una ruptura con las políticas centrales.
Al mismo tiempo, para buena parte del Estado y de la opinión pública española, «Herri Batasuna» estaba estrechamente vinculada a ETA y se la veía como un apéndice político de la violencia armada; esa percepción generó marginación, controles judiciales y presión policial constantes. En la práctica, HB combinó presencia en ayuntamientos y foros autonómicos con movilizaciones callejeras y campañas sociales, y su discurso encendía debates intensos sobre la legitimidad de la resistencia, los límites de la protesta y la convivencia.
Mi sensación ahora es que, más allá de posturas morales, su papel fue empujar la agenda del conflicto vasco hacia la política: obligó a hablar de presos, de identidad y de negociación, aunque lo hiciera desde una posición que para mucha gente resultaba inaceptable. Fue una influencia profunda y polémica, que marcó la década y dejó heridas difíciles de cerrar.
4 Answers2026-01-25 16:52:27
Recuerdo las tertulias en las que la mera mención de «Herri Batasuna» alteraba el tono: era un nombre cargado de historia y controversia. Desde mi rincón de lector veterano, veo claro que ya no existe como partido legal en España; fue declarado ilegal por los tribunales a principios de los años 2000 por su vinculación con la estrategia política de ETA. Eso no solo dejó huellas en las calles y en los juzgados, sino también en la memoria colectiva de muchas personas que vivieron aquellos debates intensos.
A lo largo de los años he seguido la evolución del espacio político al que pertenecía «Herri Batasuna»: parte de sus cuadros y votantes terminaron integrándose en nuevas organizaciones que han tenido que despegarse explícitamente de la violencia para poder concurrir legalmente. Hoy hay formaciones y coaliciones que recogen ese sentir independentista o abertzale, pero lo hacen dentro de la ley y con otras formas de expresión política. Personalmente, me sigue llamando la atención cómo las etiquetas desaparecen mientras las ideas persisten.
4 Answers2026-01-25 20:20:01
Recuerdo vívidamente cómo se hablaba de Herri Batasuna en las sobremesas y en las asambleas del pueblo: para mucha gente era la voz política más clara del independentismo de izquierdas, y para otros era sinónimo de conflicto y polémica. Yo viví esos años adulto joven y puedo decir que su principal influencia fue politizar asuntos que antes se discutían solo en círculos cerrados: la lengua, la identidad y la autodeterminación llegaron con fuerza a la agenda pública gracias a su presencia electoral y sus movilizaciones.
Además, no se puede separar su huella electoral de su impacto social. Ganaron concejalías y mayor presencia en instituciones locales, lo que les permitió implementar políticas culturales y sociales en municipios controlados por votantes abertzales. Al mismo tiempo, la relación (real o percibida) con ETA hizo que el Estado aplicara herramientas legales, como la Ley de Partidos, que terminaron por apartar a formaciones afines de la vida institucional. Eso cambió la dinámica política: abrió espacios de debate sobre cómo tratar el conflicto y, paradójicamente, radicalizó tanto a partidarios como a detractores. Mi impresión personal es que Herri Batasuna dejó una huella ambivalente: fortaleció el discurso nacionalista y, a la vez, contribuyó a la polarización que costó décadas en resolverse.