He seguido su carrera durante décadas y aún me sorprende la variedad de papeles que tomó después de «La naranja mecánica». Tras el impacto de
alex DeLarge, Malcolm McDowell no se quedó encasillado: protagonizó la
trilogía de Mick Travis con «If...», «O Lucky Man!» y «Britannia Hospital», una serie de películas que van desde la
sátira social hasta lo surrealista, todas con una energía crítica muy británica.
Además, interpretó a personajes históricos o grandilocuentes, como el propio emperador en «
calígula», un rol tan polémico como intenso, y dio vida al visionario H. G. Wells en «Time After Time», donde mezcla aventura y romance con una interpretación muy contenida. En los años ochenta fue el misterioso Paul Gallier en «Cat People», mostrando una faceta más siniestra y seductora. Ya en los noventa y en adelante, siguió apareciendo en títulos comerciales: fue el antagonista Dr. Tolian Soran en «Star Trek: Generations» y décadas después aceptó reinventarse en franquicias
de terror al interpretar al Dr. Loomis en la versión de Rob
zombie de «Halloween» y su secuela.
Me encanta cómo, aun teniendo papeles icónicos, McDowell siguió experimentando: comedias oscuras, cine de autor británico, blockbusters de ciencia ficción y horror moderno. Su carrera demuestra que un actor puede oscilar entre lo provocador y lo popular sin perder identidad; eso es lo que más valoro de su filmografía.