Hace años que esa película me acompaña en noches de sofá y palomitas, y cada vez que la veo vuelvo a sorprenderme con el papel de Lori Petty en «A League of Their Own». Ella interpreta a «Kit Keller», la hermana menor de Dottie, una jugadora aguerrida, con un
fuego interno que se nota en cada mirada y en cada jugada. Kit es competitiva, a veces impulsiva, siempre hambrienta de reconocimiento; Petty le da esa mezcla perfecta de vulnerabilidad y pundonor que hace que no puedas odiarla aunque la veas cometer errores por orgullo.
Recuerdo especialmente cómo Petty maneja la tensión entre
celos y afecto: la rivalidad con Dottie no es sólo deportiva, es profunda, familiar, y esa complejidad sale sin artificios. En las escenas de partido se nota que la interpretación no es sólo actuación física, sino una energía auténtica, casi nerviosa, que contagia. Además, su arco emocional —de ambición desmedida a aceptación— está bien construido y cierra con una sinceridad que me sigue emocionando.
Con la voz de alguien que devora dramas deportivos y personajes complicados, puedo decir que la Kit de Lori Petty es una de esas interpretaciones que elevan la película. No es la heroína perfecta, pero sí una figura humana y memorable: competitiva, herida,
valiente. Esa mezcla es la que hace que, aunque la película tenga muchas estrellas, su papel siempre quede en el recuerdo.