Me encanta cómo ciertos personajes quedan pegados al imaginario colectivo, y Maila Nurmi es uno de esos casos: su
criatura más famosa, Vampira, trascendió la tele y se coló en el cine, pero no fue una actriz que liderara largas listas de protagonismos cinematográficos. Durante su carrera cinematográfica tuvo pocas apariciones; la más conocida es sin duda «Plan 9
from Outer Space» (1959), la emblemática —y ahora clásica de culto— película de Ed Wood donde aparece con su icónica imagen
gótica. Su presencia en esa película es más bien la de un personaje que refuerza la atmósfera inquietante que Wood buscaba, más que un papel largo y central en la narrativa.
Además de «Plan 9», Nurmi hizo algunos cameos y papeles breves en otras películas de la época, como apariciones vinculadas al ambiente de la
cultura juvenil y el cine de serie B de los años cincuenta; por ejemplo, se le relaciona con una aparición en «The Beat Generation» (1959), en la que su personaje refuerza esa estética “
underground” que la rodeaba. En general, su carrera en cine fue episódica: muchas veces llevó la identidad de Vampira a pequeños papeles, actuaciones en clubes, y más adelante a
documentales y homenajes que repasan su influencia.
Si uno busca “protagonismos” al estilo de estrellas de estudio, Maila Nurmi tuvo pocos o ninguno: su fama nació y creció en la televisión y en su personaje en vivo, y el cine la utilizó puntualmente como figura icónica. Personalmente, me atrae esa mezcla de misterio y mito; su legado está más en la imagen que en la filmografía extensa.