Déesse
DADDY Y YO 1
Blanche Sterling denuncia una red de corrupción. Damien Cross la desenmascara con una sola mirada. Pacto de treinta días: obedecer, pertenecer. Collar de cuero, ojos vendados, cera, látigo. Cada sesión la quiebra y la revela.
Bajo el cuero y las órdenes, algo se anuda. Una caricia que se suaviza, un verdugo que tiembla: «Ya no sé quién posee a quién.»
Llega la traición. El collar arrancado. El vacío. Luego el caos: el club en llamas. Ella lo salva, lo cuida. Y en la penumbra, lo cabalga con lentitud soberana: «Esta noche, Daddy, mando yo.»
El poder bascula. El deseo arde más fuerte. El juego se reanuda. Para siempre.
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