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Mga Maiikling Kuwento at Nobela Despertar

Tuklasin ang koleksyon ng mga kaakit-akit na maiikling kuwentong Despertar na sumasalamin sa matinding damdamin at pagnanasa. Perpekto para sa mga mambabasang naghahanap ng mga kuwentong kayang basahin sa loob ng isang oras, na magbibigay-inspirasyon at magpapasiklab sa kanilang imahinasyon tungkol sa Despertar.
La Dulce Amargura del Ramo de Lágrimas - undefined nobela & mga-kwento
Catalina Mendoza y Silva
El día de mi compromiso, él quiso irse solo porque Violeta Mendizábal quería comer empanadas caseras hechas por él. Intenté detenerlo, pero me respondió con una bofetada. —Solo es un compromiso, lo podemos hacer otro día. ¿Y si Violeta se queda con hambre? Incluso mi hermano me regañó, como si yo fuera la culpable: —Tú eres mayor que Violeta, ¿no puedes ceder un poco? No respondí. Solo me di la vuelta y lo dejé ir. Pensando que era solo una rabieta mía, no le dieron importancia, y cancelaron todos sus compromisos para poder pasear con Violeta por montañas y playas. Recién medio mes después se acordaron de mí. Cuando por fin intentaron contactarme, se enteraron de que ya había ingresado a un programa confidencial del Estado, un proyecto de investigación de armas estratégicas que duraría diez años… Y que no pensaba volver jamás. Entonces sí, el pánico los invadió.
Mentiras en el corazón de un mafioso - undefined nobela & mga-kwento
Lía Vallejo
Aquel día, en nuestro quinto aniversario de boda, recibí una llamada. Era el encargado del fondo familiar: le avisaba que una de las piezas almacenadas estaba por vencer y debía retirarla cuanto antes. Mi esposo, Mateo Fuentes, también conocido como el jefe de la mafia, estaba tan ocupado que ni siquiera se tomó un minuto para pensarlo. Así que decidí ir yo a recoger la caja. Dentro encontré un rollo de película antigua. El responsable me advirtió que, si no la revelaba pronto, el material se estropearía con el tiempo. Cuando por fin la revelé, cada fotografía mostraba a Mateo con Elsa Lara, su primer amor, sonriendo de una forma tan dulce que me dejó sin aliento. Y en todos sus álbumes, ni una sola foto mía. De repente, la puerta de la oficina se abrió de golpe. Mateo entró alterado, visiblemente molesto, y preguntó con impaciencia: —¿Anita Silva, estás revisando mi privacidad? Lo miré con calma. No grité, no pregunté nada. Solo dije: —Divorcémonos. Su expresión se endureció. Sin decir una palabra, tomó las fotos y las metió en la trituradora. Cuando el ruido cesó, se giró hacia mí y soltó: —Ya las destruí. ¿Y aun así quieres divorciarte? Una sonrisa amarga se me escapó. —Sí.
Capo, tu amor ya no significa nada - undefined nobela & mga-kwento
Bagel
Después de que nuestro bebé muriera apenas tres días después de nacer, dejé de hacer todas esas cosas que tanto molestaban a Julian. Dejé de preguntarle adónde iba. Dejé de revisar a qué hora regresaba y, aunque pasara toda la noche fuera de casa, aprendí a dormir sin esperarlo. Cuando una bala perdida me rozó la muñeca durante un tiroteo en la calle y el médico me preguntó si debía avisar a algún familiar, mi respuesta fue sencilla: —No tengo familia. Una de las enfermeras me reconoció mientras terminaba de vendarme la muñeca. —¿Usted es la señora Marchetti, verdad? La caravana del señor Marchetti está estacionada abajo. ¿Quiere que vaya a avisarle? Bajé la mirada hacia las vendas. —No hace falta. Media hora después, la puerta de la habitación se abrió de golpe. Julian entró vestido con uno de sus costosos trajes y se acercó a la cama con el ceño fruncido. —Estás herida —murmuró mientras miraba mi muñeca—. ¿Por qué no me llamaste? —Solo fue un rasguño —respondí—. El Capo tiene cosas más importantes que hacer. Mi indiferencia pareció irritarlo más de lo que habría hecho cualquier reclamo. Estaba a punto de responder cuando las voces apagadas de varios de sus hombres llegaron desde el pasillo. —¿Supiste lo de Mia? Parece que al Capo sí le importa bastante esa chica. —Se torció el tobillo en el casino y mandó tres camionetas blindadas para despejar toda la zona. Él mismo la sacó en brazos. Ni siquiera dejó que sus zapatos tocaran el suelo. La mandíbula de Julian se tensó. Después me miró de reojo. Estaba esperando lo de siempre: que perdiera la paciencia, le exigiera explicaciones y armara una escena en cuanto escuchara el nombre de Mia. Pero no dije una sola palabra. Me limité a permanecer apoyada contra la cama, tranquila, como si aquella conversación no tuviera nada que ver conmigo. Julian creyó que finalmente había dejado de causarle problemas. Lo que todavía no entendía era que yo ya me estaba preparando para desaparecer de su vida para siempre.
El error de elegir a la equivocada - undefined nobela & mga-kwento
Asteria
Mi prometido mafioso y yo habíamos planeado viajar juntos a los Estados Unidos para ver el Mundial. Sin embargo, el día del viaje, esperé en el aeropuerto por tres horas… pero Giovanni nunca apareció. No fue hasta que cayó la noche que mi teléfono finalmente sonó con una llamada suya. —Lo siento, Bianca —dijo con el mismo tono despreocupado de siempre—. Olvidé avisarte. Carina estaba tan emocionada por ver el Mundial que anoche no pudo dormir, así que me vine con ella antes. Acabamos de aterrizar. —Hizo una breve pausa—. Puedes venir por tu cuenta. Mañana nos vemos en el estadio. Me quedé paralizada. Llevaba muchísimo tiempo esperando este Mundial. Se suponía que, después del partido, iríamos a Hawái para tomarnos las fotos de nuestra boda. Sin embargo, había bastado una simple palabra de su «amor de la infancia» para que me dejara atrás sin dudarlo. Él no tenía idea de que incluso había rechazado dos grandes negocios valorados en cientos de millones de dólares solo para acompañarlo. Tras un largo silencio, solté una leve risa. —Ya no quiero ir. Diviértanse ustedes. Al día siguiente, me encontré con una publicación de Carina en las redes sociales. En la foto, aparecía del brazo de Giovanni junto a Messi. Ambos sonreían radiantes. El pie de foto rezaba: «¡Gracias a Giovanni por conseguirme una foto con Messi! Nunca te pierdes ningún momento importante de mi vida». Con calma, le di «Me gusta» a la publicación, antes de hacer una llamada. —Cancela la boda de dentro de dos semanas. Esa relación acababa de terminar. Y, ahora, era momento de volver a ser una principessa.
Lo último que el don esperaba era el divorcio. - undefined nobela & mga-kwento
Eternidad
—Buenas tardes, señora. Acaba de salir del juzgado y se la ve radiante. ¿Hay algún motivo especial para esa sonrisa? —Sí. Me estoy divorciando. —¿En serio? Lo siento mucho. ¿Puedo preguntarle qué pasó? —Mi marido me engañó durante años. Se acostaba con la hermana de quien había sido su hombre de confianza. Lo hacían en todas partes: en mi estudio de arte, en mi yate, sobre mi escritorio privado, incluso sobre el piano de cola de la sala principal. El muy idiota estaba convencido de que nunca me enteraría. —No me imagino lo difícil que debe ser pasar por algo así. ¿Y ahora adónde va? —Al hospital. Tengo programado un control prenatal. En cuestión de horas, la entrevista se volvió viral. No solo por la absoluta frialdad con que aquella mujer relataba la traición de su marido, sino también por el impactante contraste entre su glamorosa imagen como esposa de la mafia y la cruel realidad que vivía. Las redes sociales no tardaron en descubrir quién era realmente la protagonista de aquel video. Yo. Elena. La donna de la familia Moretti. Tres años antes, Vincenzo Moretti —el hombre que gobernaba el bajo mundo de Boston con puño de hierro— había organizado una boda tan fastuosa que durante semanas acaparó los titulares de todo el país. En ese entonces, muchas mujeres me envidiaban. Creían que era la persona más afortunada del mundo. Pero ahora la realidad era otra. El video llevaba casi dos días en internet, mientras Vincenzo seguía refugiado en su estúpido nido de amor. Cuando finalmente se dignó a ver la grabación que sus hombres le habían reenviado, yo ya estaba lejos, en Nueva Zelanda. El mundo entero sabía que iba a dejar para siempre a Vincenzo Moretti. Todos, menos él.
La hija que nunca quisieron - undefined nobela & mga-kwento
Hyacinth
En la manada Moonstone, cada hija recibía dos piedras lunares tras su primera transformación. Cuando encontraba a su compañero, esas piedras se engarzaban en brazaletes de unión a juego. Dos semanas antes de que mi hermana gemela Selena y yo celebráramos nuestras ceremonias de unión, mi hermano llegó a casa con una caja de terciopelo negro. En su interior había un par de brazaletes de platino engarzados con cuatro piedras lunares. Las cuatro le pertenecían a Selena ahora. Ella rompió a llorar. Mamá la estrechó en un abrazo, mientras papá le advertía a Tyler que toda la familia Grey iría tras él si alguna vez lastimaba a su preciosa niña. Nadie vio ningún problema. Miré la mano vacía de mi hermano. —¿Dónde están las mías? Noah parpadeó. —El diseño de Selena necesitaba cuatro piedras, así que usé las tuyas. De todas formas, a ti no te importan las tradiciones. Mamá me interrumpió antes de que pudiera responder. —Solo son brazaletes. Tú ganas buen dinero, así que cómprate otro par. No le arruines el momento a tu hermana. Mientras se reunían alrededor de Selena, finalmente lo entendí: Cuando hablaban de su hija, nunca se habían referido a mí. Bien. Podían quedarse con la familia que habían elegido. Se acabó suplicar por un lugar en ella.
El Alfa ruega por mi perdón - undefined nobela & mga-kwento
Cocojam
Estaba preñada del heredero del Alfa Jaxon. Su amiga de la infancia, Hattie, se ofreció a llevarme al Centro de Sanación de la manada para un chequeo de rutina. En el puente sobre el río, la loba no desaprovechó la oportunidad. Dio un volantazo hacia la barrera de contención oxidada. Cerré los ojos y recordé mi vida pasada. No luché contra ella por el volante como lo hice en mi anterior vida, porque, aunque en esa ocasión evité el choque, ella salió volando del auto hacia las corrientes rápidas del río. Nunca encontraron su cuerpo. Mi Alfa aseguró que no me culpaba. Incluso molía hierbas raras a mano todos los días para calmar a mi loba, con los ojos llenos de emoción por nuestro cachorro. Pero el día que di a luz al cachorro, nos obligó a subir a su auto, pisó el acelerador a fondo y nos condujo hacia el mar. —¡Ella no habría muerto si no te hubieras vuelto loca de envidia y hubieras agarrado el volante! ¿Creíste que hacerte la víctima me engañaría, maldita asesina? —Con los ojos inyectados en sangre mientras impactábamos en el agua, añadió—: Te gusta fingir «accidentes», ¿verdad? ¡Entonces veamos si te encantan las profundidades del océano! Cuando abrí los ojos y salí de mis recuerdos, estaba de vuelta en el auto deportivo fuera de control por culpa de Hattie.
A tres mil millas de distancia - undefined nobela & mga-kwento
Eternity
Cuando mis padres se divorciaron, sus abogados redactaron un acuerdo de custodia. Mi hermana y yo viviríamos con cada uno de ellos por separado y cambiaríamos de casa al comienzo de cada año escolar. El cambio se hacía cada agosto en La Serata, el restaurante de la familia Moretti. Cada año, mis padres discutían por quién pasaría más tiempo con Sofía. —Ven conmigo a St. Barts para Día de Acción de Gracias —insistió mamá. El rostro de papá se endureció. —Sofía estará conmigo este año. Ella pasará las fiestas conmigo. Mamá sacó su calendario. —El año pasado me la dejaste diecinueve días más. Voy a recuperar esos días. Todos y cada uno de ellos. —Dos de esos días fueron noches de escuela. No cuentan. Sofía apoyó la barbilla en una mano y les dedicó una sonrisa indefensa, como la de una princesa abrumada por tanta devoción. —Si tan solo hubiera dos yo... Media hora después, mis padres llegaron a un acuerdo y reservaron el viaje juntos. Solo entonces Sofía me miró. —¿Y Emilia? Papá tomó su vaso de agua y desvió la mirada, como si yo no estuviera allí. —Ella no es mi responsabilidad este año. Mamá finalmente sostuvo mi mirada. —El grupo hotelero cerrará una adquisición el próximo mes. No tengo tiempo para esto. St. Gabriel todavía tiene habitaciones disponibles en el internado para estudiantes de último año. Te quedarás allí. Ellos acababan de contar cada hora que Sofía había pasado lejos de ellos. Cuando se trataba de mí, podían entregarse un año entero sin siquiera pestañear. Debajo de la mesa, alisé la servilleta que había estrujado entre el puño. Mi celular se iluminó. "Señorita Harper: Su expediente le permite optar por varias de las mejores universidades de la Costa Este. La beca de investigación del Instituto Westbridge también sería una excelente opción. ¿Cuál es su primera elección?" Miré California al otro lado del mapa y escribí mi respuesta. "Westbridge". Tres mil millas deberían ser suficientes para alejarme de mi familia para siempre.
Tras renacer, la impostora elige al vampiro - undefined nobela & mga-kwento
Nata Suave
El mundo humano fue invadido por vampiros y hombres lobo. Mis padres nobles, para complacerlos, nos entregaron a mí y a la falsa heredera en matrimonio. En mi vida pasada, la impostora Serafina eligió al hombre lobo: fuerte y leal. Yo, en cambio, escogí al vampiro: elegante y noble. La noche de luna llena, el hombre lobo en celo devoró a Serafina hasta los huesos. Y yo, tras recibir el Abrazo del vampiro, obtuve la inmortalidad. Pero mis padres, ciegos de dolor, me drogaron y me arrojaron a la cama del hombre lobo. Entre garras y colmillos, morí desgarrada. Cuando volví a abrir los ojos, estaba otra vez en el día del sorteo. Esa vez, la impostora volcó la urna y, entre mimos, gritó que quería al vampiro: —Hermana, esta vez la inmortalidad será mía. Yo no puse objeción y acepté al hombre lobo brutal. Renacida, Serafina seguía siendo igual de estúpida, creyendo que la felicidad se consigue a costa de un hombre. Pero lo que yo deseo... es liberar a toda la humanidad.
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