Perdición
Las tentaciones siempre están al acecho, pero teniendo fe y orando cada día para no caer en ellas es lo que siempre me he dedicado a hacer.
—Señor, confieso que que he pecado en pensamiento, palabra, obra y omisión, ten piedad y misericordia de mí. Mi sacrificio, es mi corazón arrepentido. Crea en mí, un corazón puro. Ten piedad de mí, señor y, por tu bondad y por tu gran compasión, borra mi culpa y purifícame del pecado, de mis faltas y de mis errores. Reconozco mi culpa, tengo presente mi pecado; contra ti pequé haciendo lo que es malo a tus ojos. Señor, tú amas el corazón sincero y me enseñas la verdad en mi interior; por eso te pido que me purifiques para quedar limpio...
—¿Necesita ayud