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Characters

34
Independiente×
All
Mujer Poderosa
Independiente
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Psicópata
Mafia
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Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
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La más Popular
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Identidades Múltiples
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Forense
Estudiante Pobre
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Celebridad
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Plot & Setting

31
All
Arrepentirse
Liarse con alguien
Seducción
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
Dulce Romance×
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Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Independiente Dulce Romance Short Stories & Novels

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Mi novio, el jefe final del terror - undefined novels & stories
Ian Sandra
Me metí en un juego otome, un simulador de romance para chicas, para conquistar al tierno y frágil protagonista. Justo cuando por fin lo tenía en la cama provocándolo, reapareció el sistema que había desaparecido: [Jugadora, te envié al juego equivocado. ¡Esto es un juego de terror! La persona a la que estás molestando ahora es el súper, pero súper jefe final.] Levanté la vista y me encontré con sus ojos inyectados en sangre. Con una sonrisa tensa, dije: —¿No tendrás sueño? ¿Y si mejor lo dejamos para otro día...? Él sonrió: —No tengo sueño. Continúa.
No Soy Tu Apuesta - undefined novels & stories
Soda
Justo antes del traspaso de poder dentro de la organización criminal, regresé a Nueva York después de pasar un año en Francia estudiando diseño de joyas. Pero la noche anterior a la ceremonia, recibí un mensaje de mi novio secreto desde hacía tres años, el nuevo Subjefe de la familia Rossi:«Lo siento, Chloe. Perdí una partida de cartas y te aposté a ti. Ahora eres su problema». Antes de que pudiera siquiera reaccionar, me etiquetaron en el canal cifrado de la familia en la dark web. La publicación más popular estaba causando revuelo: [¡El jefe de la mafia acaba de ganarse una cerda gorda como novia!] En la parte superior habían fijado una foto mía de hacía unos años, cuando pesaba 90 kilos. Los comentarios eran crueles: [Si el jefe supiera lo que realmente se llevó, se arrepentiría de haber hecho esa apuesta.] [Apuesto mil dólares a que no se atreve a salir de su casa. ¿Quién se apunta?] Todos estaban convencidos de que no me presentaría. Al fin y al cabo, me conocían como la chica gorda y fea. Antes, me habría encerrado en mi cuarto a llorar y habría dejado que mi novio me pisoteara a su antojo. Pero después de un año fuera, él no tenía ni idea de la sorpresa que le esperaba. Había bajado de 90 a 50 kilos y ahora lucía una figura espectacular, con curvas que quitaban el aliento. Incluso los cazatalentos de las agencias de modelos me paraban por la calle para preguntarme si quería desfilar en la Semana de la Moda. Así que revisé el tablero de apuestas, aposté cincuenta mil dólares a que me presentaría a tiempo y envié mi respuesta: «Está bien. Te seguiré el juego».
La Villana Eligió al Íncubo - undefined novels & stories
Mónica Herrera
Durante tres años, Damián Montenegro, el director ejecutivo íncubo, y yo fuimos esposos solo de nombre, unidos por un contrato matrimonial. El día que le pedí el divorcio, aceptó con indiferencia. Sin embargo, sobre su cabeza aparecieron de pronto unos comentarios flotantes: "Maldito obsesivo. Ya mandó hacer las cadenas y los juguetes del sótano a la medida de Inés Figueroa. ¿A quién pretende engañar con esos modales de caballero?" "Inés, apenas firmes, vas a perder el conocimiento. Cuando despiertes, ya no habrá la menor distancia entre tú y Damián." "¡Por fin viene el encierro! ¡Ese sexo cargado de odio va a estar buenísimo! Al parecer, la verdadera forma del íncubo tiene púas. Después de todo lo que hizo Inés, se merece acabar con la mirada perdida…" "Ay, Inés, qué torpe eres. Si durante estos años lo hubieras tratado bien aunque fuera una sola vez, ese loco enamorado se habría arrodillado para convertirse en tu perro más fiel. No habría terminado deformando su amor hasta convertirlo en odio…" La mano con la que firmaba me tembló. Miré al hombre inexpresivo que tenía delante. —Creo que será mejor que no nos divorciemos.
Mi Novio Me Entregó a Su Primo Mafioso - undefined novels & stories
Peachy
Tomé una bala por mi novio, Leo. Cuando desperté, decidí jugar un pequeño juego. Le dije que tenía amnesia. Quería ver qué haría. En lugar de preocuparse, vi un brillo de emoción en sus ojos. Acto seguido, introdujo a su primo, Dante, el líder de la familia. —Él es tu prometido, Dante. Llevan dos años comprometidos. Dante, el hombre que supuestamente me odiaba, ahora me miraba como si fuera su razón de vivir. —Sí —dijo—. Soy tu prometido. Bien. Seguiría el juego. Necesitaba saber qué tramaba Leo. Esa noche lo vi por las grabaciones de seguridad en la mansión de Dante. Leo, en la cama con otra mujer, la besaba como si se estuviera muriendo de hambre. Se movía dentro de ella. Y hablaba mal de mí. —Que mi primo cuide a Bella un tiempo. Es tan pesada. Tú eres lo que realmente necesito, Scarlett. Mi corazón se hizo pedazos. Me había pasado a otro hombre. Solo para poder follar con libertad. Bien. Si era un juego, dos podían jugar. Conseguiría un nuevo prometido. Me puse el vestido de novia. Besé a Dante... un beso profundo, devorador, justo delante de Leo. Y entonces, por fin, él estalló. Enloqueció. Me dijo que se había equivocado y me suplicó que volviera con él.
Encantando al Heredero de la Mafia - undefined novels & stories
Cher
En la fiesta de cumpleaños de mi esposo mafioso, Galvan, toqué uno de sus gemelos manchados de sangre y de repente adquirí la capacidad de leer la mente. Leí los pensamientos de Galvan. Él estaba pensando: «El cuerpo de Tracy es tan tentador. Mucho mejor que el de mi fría esposa». Tracy, su empleada, estaba con su novio en la quiebra, Reuben. Sus pensamientos destilaban desprecio: «Reuben es un inútil. Sus regalos son tan baratos. Una vez que lo bote, voy a estar con Galvan». Curiosamente, Reuben, el novio supuestamente inútil, en realidad pensaba: «La prueba de mi padre casi ha terminado. ¿Cómo le digo a Tracy que soy el heredero de la familia más grande de la mafia?». Fascinante. Galvan, el hombre junto al que estuve, parecía rico por fuera, pero el verdadero heredero había sido tratado tan injustamente. Levanté mi copa de vino y me acerqué con elegancia al pobre Reuben.
Tres Horas para Ella, Diez Minutos para Mí - undefined novels & stories
Mencía Zavala
Durante ocho años acompañé a mi esposo, el violonchelista Ethan Olvera, desde sus peores momentos —el aislamiento, la autodestrucción y varios intentos de suicidio— hasta verlo tocar en la Sala Dorada de Valdoria. Durante su año más difícil, Ethan ni siquiera podía sostener el arco con firmeza. Una y otra vez lo encontré encerrado en una habitación y me quedé a su lado mientras perdía el control y se derrumbaba. Compuso para mí su primera obra completa y la llamó "La persona que más amo". Me dijo que, mientras yo quisiera escucharla, la tocaría para mí toda la vida. Después llegó la fama. Su agenda se llenó de conciertos por todo el mundo y apenas le quedaban diez minutos a la semana para estar conmigo. Cuando por fin teníamos esos preciados diez minutos para estar juntos, le pedía que volviera a tocar "La persona que más amo". Pero él siempre cerraba los ojos, agotado. —Los conciertos ya me cansan bastante. No quiero seguir con la presión del trabajo cuando llego a casa. Me dolía verlo así, de modo que no volví a pedírselo. Hasta que un sábado me enviaron a Valdoria de improviso para hacer una entrevista. El concierto ya había terminado cuando escuché aquella melodía conocida en el auditorio. Entre el público solo quedaba su asistente, Marina Suárez, dormida en un asiento de la primera fila. Ethan estaba en el centro del escenario, tocando "La persona que más amo" una y otra vez para arrullarla. Alguien le recordó que debía descansar. Él la miró y respondió en voz baja: —No importa. A ella le gusta escucharla. Me quedé escuchándolo tocar para ella durante tres horas enteras después del concierto. Así que no estaba demasiado cansado, ni se negaba a llevarse trabajo a casa. Simplemente ya no quería tocarla para mí. No entré a pedirle explicaciones. Me di la vuelta y me fui. Había decidido aceptar el traslado a la sede de mi empresa en Monteliria por un período de tres años. Me quité el anillo de matrimonio que había llevado durante ocho años.
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