Un encuentro fugaz
Mi mejor amiga, Mila Clarke, acusó falsamente a mi padre y a toda mi familia de traicionar a la manada y asesinar a los guerreros.
Me arrodillé ante mi esposo, el Alfa León Black, y le supliqué que confiara en mi padre. Pero él solo me miró con frialdad, sin importarle que mi voz ya estuviera ronca de tanto llorar.
Incluso mi propio cachorro, Lucas Black, me reprochó con dureza.
—¡Me avergüenzo de ti y de tu familia! ¡No mereces ser mi madre!
Tras esto, fui expulsada a las llanuras yermas que rodeaban la frontera.
Seis años después, León y Lucas quieren llevarme de vuelta a casa.
Pero yo ya tengo un nuevo cachorro, un nuevo compañero y un nuevo hogar aquí.