Tengo que confesar que cada vez que vuelvo a ver «La boda de mi mejor amiga» me río como la primera vez; el reparto principal es difícil de olvidar. La protagonista es Julia Roberts, que interpreta a Julianne Potter, la amiga desesperada por recuperar a su antiguo amor. A su lado está Dermot Mulroney como Michael O'Neal, el novio en cuestión, y Cameron Diaz hace de Kimberly Wallace, la prometida radiante y competitiva.
Además, Rupert Everett brilla como el carismático y afilado amigo confidente, George Downes, cuyo humor y sinceridad le dan a la película el contrapunto perfecto. Esos cuatro conforman el núcleo que hace que la comedia funcione: química, tensión y momentos realmente memorables. Siempre me quedo con la escena en la que todos se enfrentan en la recepción; cuesta no volver a sonreír cuando aparece la banda sonora y las miradas se cruzan. Al final, es un reparto que mezcla vulnerabilidad y chispa, y por eso sigo recomendándola cuando quiero una comedia romántica con mordiente.