La Sustituta Despreciada
Una mujer mayor, de rostro endurecido, la miró con desconfianza.
—¿Para qué quieres saberlo?
—Alguien agarró el dinero que pagamos de una comida que nunca llegó. Debe en las cámaras estar quién lo tomó —respondió Han.
Las risas no se hicieron esperar. Varias voces cuchichearon al mismo tiempo, burlándose.
—¿De verdad crees que te dejarán entrar a revisar? —dijo uno, con sorna.
—Mejor ponte a trabajar —añadió otro, mientras agitaba una cuchara enorme como si fuese un cetro de autoridad.