Me flipa ver cómo la fantasía española no para de reinventarse y llenar escaparates: hay de todo, desde sagas épicas hasta fantasía juvenil y relatos más oscuros. Últimamente sigo con atención a nombres clásicos que siguen publicando y renovándose, como Laura Gallego, autora imprescindible para jóvenes y no tan jóvenes gracias a obras como «Memorias de Idhún» y «Donde los árboles cantan», que siguen reeditándose y manteniendo su presencia en el circuito juvenil. También están autores que mezclan historia y mito con mucha soltura, como Félix J. Palma, conocido por «El mapa del tiempo» y sus guiños a lo fantástico. César Mallorquí conserva su sitio en la narrativa juvenil con títulos que el público recuerda con cariño, como «Las lágrimas de Shiva», y sigue siendo referente para lectores que crecieron con él.
Al mismo tiempo veo cómo la escena adulta se enriquece con voces como Javier Negrete, que trabaja fantasía épica con bases históricas, y con autoras como Elia Barceló, que juega con lo fantástico y la ciencia ficción en sus novelas más recientes. Además, hay mucha vida en pequeñas editoriales y en autores autopublicados que están experimentando con folklore, mitos locales y retellings. Si te interesa una ruta para explorar, pásate por catálogos de Minotauro o por las novedades de las ferias literarias: siempre aparecen sorpresas. En lo personal, disfruto alternando un clásico de Laura Gallego con una novela más adulta de Negrete o Barceló; así la escena no me suena repetida y siempre encuentro frescura.