La bruja de lobos.
Literalmente.
Leo, Masón, Noah, River y Elías estaban dentro de la casa de su abuela, limpiando, no una limpieza común, sino una de esas que solo se hacen después de un huracán, y el huracán había sido ella.
El suelo estaba lleno de trapos, baldes con agua y esponjas, Leo estaba sin camiseta, con un trapo en el hombro, fregando la pared donde las marcas del fuego y la tierra aún se notaban, Masón tenía el cabello recogido y un delantal que seguramente había tomado de la cocina, pasando un plumero con una elegancia casi insultante. Noah, por su parte, revisaba una caja llena de vajilla nueva; platos de porcelana blanca, jarras de cristal, tazas delicadas con fl